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El pegamento natural mas fuerte podria usarse como adhesivo medico

(NC&T) Los autores del estudio, de la Universidad de Indiana en Bloomington y de la Universidad Brown, comprobaron que era necesario aplicar una fuerza de aproximadamente un micronewton para desprender una sola Caulobacter crescentus de una pipeta de vidrio. Como es tan pequeña, la fuerza de tracción de un micronewton genera una gran tensión de 70 newtons por milímetro cuadrado. Esa tensión que las adherencias bacterianas pudieron en ocasiones resistir, es equivalente a cinco toneladas por pulgada cuadrada (tres o cuatro automóviles en equilibrio sobre una moneda de un cuarto de dólar). En comparación, las "súper" colas comerciales se rompen cuando se aplica una fuerza de 18 a 28 newtons por milímetro cuadrado.

Hipotéticamente, la cola generada por esta bacteria podría ser producida en masa y cubrir superficies con propósitos médicos y de ingeniería.

"Hay aplicaciones obvias, ya que este adhesivo funciona en superficies húmedas", destaca el bacteriólogo Yves Brun (Universidad de Indiana en Bloomington), quien codirigió el estudio junto al físico Jay Tang (Universidad Brown). "Una posibilidad sería utilizarlo como adhesivo quirúrgico biodegradable".

La Caulobacter crescentus se pega a las piedras y a los interiores de las cañerías de agua por medio de un tallo largo y delgado. Al final del tallo se encuentran unas ventosas punteadas que contienen polisacáridos (cadenas de moléculas de azúcar). Estos azúcares son su fuente de tenacidad.

Pegamento natural
La Caulobacter crescentus. (Foto: Yves Brun)
"El desafío será producir grandes cantidades de esta cola sin que se pegue a todo lo que se usa para producirla", advierte Brun. "Usando mutantes especiales, podemos aislar el pegamento en superficies de cristal".

Los científicos permitieron a las Caulobacter crescentus pegarse a las paredes de una pipeta fina y flexible de vidrio. Usaron luego un micromanipulador para sujetar la porción celular de la bacteria y tirar de ella directamente fuera de la pipeta, midiendo la fuerza de tensión necesaria. En 14 ensayos, los científicos encontraron que tenían que aplicar una fuerza de 0,11 a 2,26 micronewtons por célula antes de despegar la bacteria.

La Caulobacter crescentus ha desarrollado una habilidad especial para vivir en condiciones sumamente pobres en nutrientes, lo que explica su existencia habitual en los grifos y otras partes de los sistemas hidráulicos caseros. Como permanece en ellos en bajas concentraciones y no produce ninguna toxina humana, no supone amenaza alguna para la salud de las personas.

El ingeniero L. Ben Freund desarrolló el modelo utilizado para realizar el complejo análisis matemático de las fuerzas en los experimentos. Peter Tsang y Guanglai Li, de la Universidad Brown, realizaron experimentos y analizaron datos.


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