Misterio evolutivo, veneno de araña y bacteria comparten la misma toxina
La toxina se encuentra en el cóctel venenoso de las arañas violín, como la reclusa marrón, y en algunas Corynebacterias. La toxina del veneno de la araña puede destruir la carne en el sitio de la picadura, mientras que la bacteria causa diversas enfermedades en animales del campo.
El hecho de que exista un grupo de arañas con una peculiar toxina, y que esta misma toxina también exista fuera del reino animal, en ciertas bacterias, exige un mecanismo muy especial para explicar tan insólita circunstancia. Esta pauta eleva la posibilidad de transferencia genética lateral como explicación. La transferencia genética lateral se refiere al movimiento de genes entre genomas de organismos no relacionados. Contrasta con la transferencia genética vertical de padres a hijos.
Matthew Cordes, profesor de bioquímica y biofísica molecular de la Universidad de Arizona, y Greta Binford, profesora en el Lewis & Clark College, descubrieron una estructura común al final de ambas proteínas tóxicas, no encontrada en ninguna otra proteína.
"Este detalle estructural, parecido a un tapón o corcho al final de una enzima con forma de barril, constituye una prueba de que la araña y la bacteria comparten un antepasado común relativamente reciente", explica Cordes. "Además de ser un ejemplo de transferencia lateral entre organismos muy lejanamente relacionados, este estudio es un ejemplo inusual del uso de motivos estructurales en proteínas para responder preguntas sobre ancestros comunes cuando las secuencias genéticas son demasiado diferentes para ser aclaradas sobre la base de estas relaciones".
Está pendiente la pregunta de si esta enzima del veneno saltó de arañas a bacterias, o a la inversa. De una u otra forma, la presencia de esta toxina médicamente relevante en uno de estos grupos de organismos es probablemente el resultado de transferencia de otro linaje. Entender la importancia de esta porción estructural en la actividad tóxica puede ayudar a desarrollar tratamientos que minimicen los efectos de las mordeduras de la reclusa marrón y sus parientes. Si esta estructura es vital para la función de la proteína, los tratamientos diseñados para las picaduras de araña también pueden funcionar para tratar los efectos causados por la toxina de corynebacterias.
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