Estudio químico de fertilizantes sintéticos
El equipo forma parte del Grupo de Mineralogía Aplicada y Medio Ambiente del Departamento de Cristalografía, Mineralogía y Depósitos Minerales de la UB y está coordinado por el profesor Albert Soler. Los resultados han sido publicados en las revistas Environmental Science & Technology (2004) y Applied Geochemistry (2005).
Identificar el origen de los contaminantes de fuentes agrícolas y fomentar las buenas prácticas agrarias son aspectos básicos para proteger los recursos naturales del entorno y también la salud humana. Según el estudio publicado, los elementos mayoritarios pueden utilizarse como un primer trazador de contaminación. Además de los clásicos (presencia de nitratos o fosfatos), el estudio de la relación sodio/potasio o cloro/bromo, o de las relaciones isotópicas de nitrógeno, azufre, carbono, oxígeno o estroncio, podrían ayudar a distinguir entre fertilizantes u otros contaminantes.
A partir de una exhaustiva caracterización isotópica, los autores determinan el origen de los diferentes componentes de los fertilizantes. Así, los isótopos de azufre indican que el sulfato procede principalmente del ácido sulfúrico, fabricado a partir de piritas o de las evaporitas marinas. Los isótopos de estroncio ponen de manifiesto el uso de fosfato procedente tanto de rocas tipo fosforita como tipos carbonatita.
También se ha utilizado el patrón de REE (Rare Earth Elements o tierras raras) como trazador de la fuente de fosfato en los fertilizantes. Ello ha permitido confirmar la existencia de fertilizantes fabricados a partir de carbonatitas y de fosforitas. Esta distinción tiene implicaciones respecto al contenido en metales pesados y elementos radiactivos, ya que éste es más elevado en el caso de fertilizantes fabricados a partir de fosforitas.
En los fertilizantes, se ha constatado la presencia de cromo, uranio, vanadio, arsénico, plomo, cadmio, torio, entre otros elementos. Si bien estos metales están ligados a la presencia de fosfatos, no todos los fertilizantes fosfatados contienen estos elementos. Así, los de aplicación foliar o fertirrigación son muy solubles, y tienen contenidos en metales pesados muy escasos. En cambio, los fertilizantes de fondo y cobertura tienen contenidos elevados en cadmio, que en algunos casos superan el límite fijado en algunos países europeos (Finlandia, Noruega y Suiza). Las concentraciones en uranio, arsénico y cromo son de 10 a 50 veces superiores a las del cadmio, pero no existe ninguna legislación actual sobre estos elementos, a pesar de que el uranio sea radiactivo. Con el tiempo, estos contenidos elevados podrían acumularse en el substrato, hecho que ya se ha demostrado en el caso del cadmio.
Según los autores "sería preciso regular la composición de los fertilizantes para conseguir una protección para suelos y aguas". La problemática de estos elementos, tanto radiactivos como los metales pesados, podría ser mayor si consideramos que con el fosfato de las carbonatitas y fosforitas también se fabrican piensos animales. De hecho, en recientes estudios (Vitoria, 2004) se ha puesto de manifiesto la presencia de contenidos de uranio y torio en purinas.
|