Un edulcorante bajo en calorías podría imitar al azúcar
Especialistas de la Universidad de Manchester y la escuela de Medicina de la Universidad de Maryland en Baltimore han hecho un gran avance científico al comprender cómo una sustancia puede presentar un sabor dulce.
El descubrimiento podría allanar el camino para el desarrollo de un edulcorante bajo en calorías que imite al azúcar natural y no deje ningún regusto amargo.
"Nuestro estudio ha medido por primera vez cómo el azúcar y otros edulcorantes sintéticos interactúan con dos tipos de receptores del sabor en la lengua", ha declarado el Dr. Graeme Conn de la Facultad de Ciencias Naturales en la Universidad de Manchester.
Algunos edulcorantes sintéticos sólo interactúan con un receptor. Los investigadores encontraron que el azúcar interactúa con ambos. De igual modo, el edulcorante utilizado en el Splenda, también interactuó con ambos receptores.
El saber qué mecanismos moleculares se encuentran involucrados permite conocer mejor qué es lo que hace dulce al azúcar, y ayudará indudablemente a diseñar mejores sustitutos.
Los resultados de la investigación tienen implicaciones importantes para los pacientes diabéticos o que necesiten regular su consumo de azúcar, así como para tratar el creciente problema de la obesidad.
Un reciente estudio demostró que el adulto promedio en Gran Bretaña consume 33 cucharillas de azúcar al día, más de tres veces la cantidad recomendada.
Mucho de este azúcar se consumió a través de alimentos cotidianos, como las alubias (frijoles) cocidas, pan y cereales, así como en el té, el café y las bebidas alcohólicas.
"Una gran meta de la industria alimentaria ha sido crear un edulcorante que sepa como el azúcar, pero que no sea alto en calorías", explica el Dr. Steven Munger, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland. Para lograr esto, sería inestimable averiguar cómo la sustancia natural interactúa con los receptores del sabor para que puedan crearse productos sintéticos que imiten esa interacción.
Los autores de este estudio esperan que los científicos del sector alimentario puedan usarlo para crear productos alternativos al azúcar, con un sabor más natural, ofreciendo más opciones a los consumidores que dependen de la ayuda que los productos bajos en calorías brindan para el control de enfermedades como la diabetes y la obesidad.
|