Los investigadores en Alzheimer buscan marcadores tempranos para diagnosticar y tratar antes la enfermedad

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

Los investigadores en Alzheimer buscan, en la actualidad, fármacos que prevengan el inicio de esta enfermedad y marcadores que permitan su diagnóstico temprano pues, en la actualidad, “todos los pacientes se tratan tarde”, es decir, cuando ya ha comenzado una neurodegeneración que, por ahora, es imposible de recuperar.

Así lo ha señalado el doctor Jesús Ávila, director científico del CIBERNED, que ha participado en la jornada “Envejecimiento del cerebro y enfermedades neurodegenerativas: ¿epidemia del siglo XXI?”, organizadas este lunes en Madrid por el Instituto de Investigación en Neuroquímica (IUIN) de la Universidad Complutense.

Según ha recordado este experto, unos 600.000 pacientes tienen Alzheimer en España, una cifra que podría cuadruplicarse en los próximos 50 años, con graves consecuencias tanto para los enfermos como para sus familiares y para el Sistema Nacional de Salud.

Para frenar su avance, los científicos trabajan en buscar compuestos que logren prevenir la enfermedad con dos objetivos fundamentales: impedir la fragmentación de la proteína APP y la aparición o agregación del péptido beta amiloide, además de otros que impidan la fosforilación y agregación de la proteína Tau.

Según ha destacado, el 99 por ciento de los casos de Alzheimer son de origen desconocido. Sin embargo, un 1 por ciento son hereditarios y es el estudio de estos pacientes el que podría dar pistas para conocer la enfermedad. Por ello, los investigadores prueban fármacos en ratones a los que se les introdujeron genes mutados propios de la patología. Este experto asegura que “algunos se han curado”.

“TODOS LOS TRATAMIENTOS COMIENZAN TARDE”

Sin embargo, de momento, estos “esperanzadores” resultados conseguidos en ratones no funcionan en humanos. Esto podría deberse a que, en el paciente con Alzheimer, “todos los tratamientos comienzan tarde”, pues la enfermedad sólo se diagnostica cuando aparecen sus primeros síntomas y para este momento, “el hipocampo –donde se produce la neurodegeneración– puede estar ya destruido”.

“Todos los tratamientos comienzan tarde. Tenemos que saber cuándo comienza el deterioro neurológico de los pacientes con Alzheimer. La posible solución al problema podría estar en encontrar marcadores tempranos”, asevera, apuntando que en Colombia se están desarrollando varios estudios en población con Alzheimer hereditario, gracias a los que se está “conociendo mejor la enfermedad”.

En la actualidad, sólo existen fármacos para tratar los síntomas del Alzheimer. Ahora, señala el doctor Ávila, “hacen falta otros que modifiquen su progresión”. Según apunta, “el futuro tratamiento del Alzheimer pasa por encontrar un fármaco eficaz para la fase asintomática, que evite la pérdida de memoria, y otro para la fase final de su desarrollo, en la que aparecen los síntomas de demencia”.

Durante esta jornada, celebrada en el marco de la Semana de la Ciencia, el investigador clínico del CIBERNED José Luis López Sendón ha hablado de la Enfermedad de Huntington, recordando que la sufren unos 100.000 pacientes en Europa y Estados Unidos y que 300.000 personas serían portadoras asintomáticas del gen que provoca la aparición de este mal.

CANNABINOIDES PARA PROTEGER DEL HUNTINGTON

Según López, esta enfermedad es de fácil diagnóstico a través de un análisis genético, ya que, si los padres de un paciente la sufren, éste tiene un 50 por ciento de probabilidades de tenerla también.

Sus tratamientos futuros podrían basarse en terapias génicas, pues el origen del Huntington está en un sólo gen y no depende de factores externos. Dice este experto que el modelo de investigación de esta enfermedad “podría servir para conocer otras enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson o el Alzheimer”.

En este sentido hizo también mención al ensayo clínico en pacientes de Huntington que acaba de iniciarse en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid con un medicamento cannabinoide que se llama “Sativex”, aprobado recientemente en España. La investigación, en la que participan 24 pacientes, compara este fármaco con placebo. El objetivo es averiguar si este medicamento es seguro en estos pacientes y si consigue o no una ralentización en la evolución de esta enfermedad.

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