Desarrollan un antiinflamatorio específico para el tejido cerebral

MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

Un equipo liderado por científicos del Instituto de Investigación Scripps, en Estados Unidos, ha identificado una nueva vía metabólica para el control de la inflamación cerebral, estableciendo estrategias para su tratamiento. El nuevo informe, que ha sido publicado en “Science”, se centra en el tipo de inflamación que, normalmente, se puede tratar con antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como la aspirina o el ibuprofeno; el estudio muestra que este tipo de inflamación es controlada por enzimas diferentes en diferentes partes del cuerpo.

“Nuestros resultados ofrecen la posibilidad de desarrollar anti-inflamatorios que sean más específicos y no tengaslos efectos secundarios de los AINE”, señala el autor sénior del estudio, Benjamin F. Cravatt, director del Departamento de Química Fisiología y miembro del Instituto Skaggs de Biología Química y el Centro Dorris de Neurociencias en Scripps.

El descubrimiento fortuito se originó tras un intento de Cravatt y sus colaboradores de desarrollar un nuevo tipo de fármaco para aliviar el dolor centrándose en una enzima conocida como monoacilglicerol lipasa (magl). Esta enzima, normalmente bloquea la acción de un neurotransmisor conocido como 2-AG, que se encarga de aliviar el dolor. Para reducir la tasa de degradación de 2-AG, el equipo de Cravatt desarrolló un potente y selectivo inhibidor del magl.

En el curso de esta investigación, los científicos probaron su inhibidor en ratones y también diseñaron ratones que carecen genéticamente de magl. “Nos dimos cuenta de que los cerebros de los ratones con el magl inhibido mostraron niveles reducidos de ácido araquidónico, una molécula precursora de los lípidos inflamatorios”, explica Daniel Nomura, un ex miembro del laboratorio de Cravatt que se encuentra actualmente en la Universidad de California en Berkeley.

Para su sorpresa, los investigadores encontraron que en el cerebro, la producción de ácido araquidónico es controlada principalmente por magl. Los investigadores demostraron que bloqueando la actividad de magl, o eliminándola genéticamente, se reduce la reserva de ácido araquidónico y las prostaglandinas en el cerebro del ratón, limitando la posibilidad de inflamación en el cerebro.

Para probar este efecto, los investigadores establecieron dos modelos estándar de inflamación cerebral en ratones de laboratorio. “Ambos modelos, la reducción de magl – genéticamente o con nuestros inhibidor – protegieron a los animales de la neuroinflamación,” afirma Nomura.

Los AINE, como el ibuprofeno, ya se utilizan para reducir la inflamación que se origina a partir del ácido araquidónico; sin embargo, los AINE también inhiben la enzima ciclooxigenasa, que protegen el revestimiento del tracto gastrointestinal -causando sangrado gastrointestinal, entre otros efectos secundarios adversos. En el cerebro, donde magl es el controlador principal de los niveles de ácido araquidónico, el bloqueo de esta enzima podría ser una mejor estrategia. “En principio, con un inhibidor de magl, podríamos evitar la toxicidad gastrointestinal que está asociada con los AINE, manteniendo su efecto anti-inflamatorio”, concluye Nomura.

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