La supervivencia del atún depende del canibalismo y la predación entre larvas de varias especies de túnidos, según IEO

MADRID, 6 (EUROPA PRESS)

La supervivencia del atún durante sus primeros días de vida así como su abundancia depende, en cierta medida, del canibalismo y la predación entre las larvas de distintas especies de túnidos, según una investigación en la que han participado científicos del Instituto Español de Oceanografía.

Los resultados de esta investigación, que son fruto de la colaboración entre el IEO y la Universidad de Bergen (Noruega), demuestran que la coexistencia de larvas de atún de diferentes especies y tamaños en las zonas de puesta es fundamental para la supervivencia de estos peces, constituyendo el canibalismo una “fracción muy importante de este proceso”.

Concretamente, investigadores del Centro Oceanográfico de Baleares del IEO, en colaboración con el departamento de Biología de la citada universidad noruega han publicado recientemente dos estudios relacionados con la ecología y la supervivencia de las larvas de diferentes especies de atún.

El primero de estos estudios explica que uno de los mecanismos que “pueden influir en mayor medida” en la supervivencia de las larvas de túnidos es el canibalismo, además de la predación entre larvas de distintas especies de atunes. Estos procesos jugarían un papel “importante” en la determinación de la abundancia larvaria de estas especies durante sus primeros días de vida, condicionando el nivel de reclutamiento a las fases juveniles.

“Estos grandes predadores miden al nacer alrededor de 3 milímetros y crecen rápidamente, siendo capaces en menos de un mes de alimentarse de larvas de menor tamaño de otras especies de atún o incluso de la misma especie”, explica la autora principal del trabajo, Patricia Reglero.

Además, la investigadora añade que en ambientes con “poca riqueza” de presas invertebradas, como ocurre en casi todas las zonas de puesta de túnidos del mundo, la supervivencia de las distintas especies de atunes puede depender de la coexistencia de larvas de distinto tamaño y de la relación “depredador-presa que se establezca entre ellas”.

Por otro lado, el segundo de los estudios muestra que en las islas Baleares, que es una de las zonas de puesta de atún rojo más importantes del mundo, coexisten en la comunidad zooplanctónica estival tres especies de túnidos –el atún rojo, el atún blanco y la melva– en densidades apreciables, por lo que las relaciones de depredación y competencia por el alimento entre ellas podrían ser importantes.

Asimismo, estas especies conviven con larvas de mictófidos y gonostomátidos, especies de peces que de adultos habitan en aguas profundas, pero que en sus primeras etapas vitales pueden ser muy abundantes en las capas más superficiales, donde también se encuentran las larvas de túnidos.

Por tanto, en esta breve etapa túnidos, mictófidos y gonostomátidos comparten hábitat, algo que ya se ha observado en distintas zonas de puesta en el Mediterráneo y otros océanos.

Finalmente, el IEO indica que los resultados de estos dos estudios han sido obtenidos en el marco del proyecto “Ecología larvaria y procesos de reclutamiento de crustáceos decápodos, cefalópodos y peces teleósteos en el Mar Balear”, que ha sido financiado por el Plan Nacional de I+D+i del Ministerio de Ciencia e Innovación y que finalizará en diciembre de 2012.

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