Un estudio de la Universidad de Texas y CIC bioGUNE atribuye capacidad infecciosa a la enfermedad de Alzheimer

BILBAO, 4 (EUROPA PRESS)

Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Texas y CIC bioGUNE atribuye capacidad infecciosa a la enfermedad de Alzheimer, aunque considera que “aún es prematuro” concluir que esta demencia senil tenga una base infecciosa.

El estudio ha sido publicado este martes en la versión digital de la revista Molecular Psychiatry, tras un proyecto de investigación liderado por el doctor Claudio Soto de la Universidad de Texas y en el que ha participado el doctor Joaquín Castilla, investigador Ikerbasque en el Centro de Investigación Cooperativa en Biociencias, CIC bioGUNE, en Bilbao.

La enfermedad de Alzheimer, el tipo más común de demencia senil, está asociada a la acumulación de un péptido mal plegado en el cerebro (llamado b-amiloide) y, aunque existen evidencias que indican que el plegamiento erróneo y la posterior formación de pequeños agregados son su desencadenante, los mecanismos moleculares por los cuales producen la enfermedad son aún desconocidos.

El doctor Castilla ha explicado que los resultados del estudio, realizado con ratones, “sugieren” que “algunas de las anomalías cerebrales asociadas con la enfermedad de Alzheimer pueden estar relacionadas con procesos infecciosos similares a los que se producen en las enfermedades espongiformes transmisibles, también llamadas enfermedades priónicas”, como la denominada enfermedad de las “vacas locas” o la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob.

A lo largo del proyecto, los científicos pudieron observar que la acumulación de placas amiloides aumentó progresivamente con el tiempo después de la inoculación realizada en ratones, observándose lesiones características en áreas cerebrales “muy alejadas” del punto de inyección.

“Estos hallazgos ayudarán a entender los mecanismos moleculares implicados en la iniciación de la enfermedad de Alzheimer y podrán contribuir al desarrollo de nuevas estrategias para la prevención e intervención de este tipo de enfermedades”, ha destacado Joaquín Castilla.

Según ha apuntado, “el principal problema a la hora de clasificar a la enfermedad de Alzheimer como una enfermedad infecciosa radica en la ausencia de modelos adecuados que reproduzcan cada uno de los procesos patogénicos de la enfermedad”.

En este sentido, ha señalado que, aunque el estudio ha demostrado que “el principal evento, la formación de placas amiloides, puede reproducirse artificialmente de forma similar a lo que ocurre en una infección de priones, extrapolar este dato a que la enfermedad de Alzheimer es una enfermedad infecciosa es aún prematuro”.

“Si bien dichos estudios demuestran que el péptido amiloide se replica de forma similar a como lo hace un prión infeccioso, causante de las enfermedades infecciosas mencionadas, la ausencia de patología observada en los animales inoculados y, en este sentido, su más que dudosa capacidad de transmisión nos permite dudar sobre la infectividad práctica, que no teórica, de la enfermedad de Alzheimer”, ha señalado.

De este modo, ha planteado que, “mientras que nadie duda de que la replicación del virus HIV en las células linfoides de un individuo representa un claro ejemplo de un proceso infeccioso, la replicación de una única proteína o un simple péptido, como ocurre en la enfermedad de Alzheimer, no reúne todas las características a las que estamos acostumbrados en la definición de infección”.

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