Describen el mecanismo molecular responsable de activar una respuesta inmune más eficaz

MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

Un estudio coordinado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descrito el mecanismo molecular según el cual los glóbulos blancos adquieren memoria para activar una respuesta inmune más eficaz ante los microbios patógenos (antígenos).

El trabajo, publicado en la revista “Immunity”, ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, la Red de Cáncer del Fondo de Investigación Sanitaria y la Asociación Española contra el Cáncer.

Según han explicado los investigadores, este descubrimiento podría abrir la vía para el desarrollo de nuevas inmunoterapias contra el cáncer, por este motivo el siguiente paso sería precisamente aplicar el hallazgo a futuras terapias contra esta enfermedad.

Los científicos han observado que los linfocitos T, un tipo de glóbulos blancos capaces de activar una respuesta selectiva hacia células infectadas con virus o células que han atrapado otro tipo de microbios, se sirve de las asociaciones de varias moléculas denominadas TCR para detectar un antígeno al que ya ha sido expuesto una primera vez.

“Hemos visto que la molécula TCR, receptora o reconocedora del antígeno, no está aislada en la membrana de los linfocitos T, sino que aparece formando hileras en fila india como si fuera un grupo de hormigas. Si el linfocito T es naif o virgen, es decir, que nunca se ha topado con un antígeno, estas asociaciones son más pequeñas”, explican los coordinadores del estudio Balbino Alarcón y Hisse Martien van Santen, científicos del CSIC en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa.

Hasta ahora se sabía la capacidad de los linfocitos T “de memoria”, denominados así porque reconocen un patógeno con el que ya se han topado, para detectar la presencia de cantidades más pequeñas de antígenos que los linfocitos T naif. “Hemos descubierto la causa: los linfocitos T de memoria son más sensibles porque sus asociaciones de TCR son más grandes”, destacan.

“Se podría manipular la formación de asociaciones de TCR para que los linfocitos T reconozcan antígenos tumorales”, concluyen los científicos del CSIC.

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