Culpan al control de predadores del “fracaso” del lince en C-LM

MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

Ecologistas en Acción ha exigido varias medidas entre las que destaca la prohibición taxativa de las cajas trampa y de los lazos y vigilancia en Castilla-La Mancha con el objetivo de solucionar el “fracaso” de la recuperación del lince ibérico en esta comunidad autónoma, debido, a su juicio, al “abusivo” control de predadores que evita que no se asiente ninguna población estable de esta especie.

Así, la organización pide un estudio pormenorizado y caso por caso de los posibles conflictos vinculados a la gestión de predadores que pueda haber en algunos cotos y que se plantee una oferta de soluciones basadas en la gestación del hábitat o bien en el cambio de modelo de aprovechamiento cinegético.

Entre sus peticiones, pide que se anule el proyecto de reintroducción del lince y que se deriven esos fondos a ayudas a buenas prácticas en la gestión de las fincas de caza y a campañas de formación y sensibilización, y que se considere como áreas críticas a todas las zonas potenciales para la recuperación del lince.

La organización ha trasladado estas propuestas a las administraciones (Consejería de Agricultura, Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino y Unión Europea) y a los representantes del sector cinegético.

Ecologistas en Acción plantea estas exigencias tras realizar un informe sobre la situación del lince ibérico en Castilla-La Mancha en el que concluye que a falta de causas naturales que lo justifiquen, “las abusivas prácticas de control de predadores y la ausencia de medidas eficaces de protección” impiden que esta especie se recupere más allá de sus últimos reductos andaluces. Por este motivo, Ecologistas en Acción aboga por el planteamiento de las estrategias de protección.

Asimismo, investigadores y técnicos coinciden en reconocer que es “insólito” que habiendo poblaciones estables de lince ibérico reproduciéndose en el norte de Jaén y Córdoba, éstas no terminen de ampliar su distribución a terrenos colindantes de la provincia de Ciudad Real y al resto de Castilla-La Mancha. Aquí las condiciones de hábitat y de alimento son potencialmente similares, cuando no mejores, para la presencia de la especie.

El informe apunta que “sólo la mano del hombre puede estar detrás de la desaparición sistemática de casi cualquier individuo de esta especie que ose traspasar la frontera de las dos comunidades autónomas”.

CASTILLA-LA MANCHA: UN AGUJERO NEGRO

Concretamente, se refiere a las “abusivas prácticas” de control de predadores que se realizan desde hace años y sobre todo en Ciudad Real, así como a los atropellos, aunque para la organización, esto “en ningún caso” podría explicar por qué esta zona se ha convertido en un “agujero negro en el que el lince desaparece”.

Asimismo, subraya que la Sierra Morena de Ciudad Real es “una línea roja” a partir de la que cualquier animal que “se atreva a traspasarla” encontrará un sinfín de cajas trampa y lazos, cuando no, venenos, cepos y escopetas, a pesar de que hay un parque natural declarado y varios espacios de la Red Natura 2000, así como zonas críticas y de importancia para la especie.

En este contexto, Ecologistas en Acción insiste en que en esta comunidad autónoma el lince ha sufrido un “notable declive” de sus poblaciones, primero en los Montes de Toledo y después en Sierra Morena, donde tras varias temporadas sin datos, en 2010 se contactó con tres ejemplares, uno de ellos fotografiado, y dos muertos por un atropello y por una caja-trampa, respectivamente.

“Son datos a la par esperanzadores y trágicos, ya que muestran que hay linces pero que están sometidos a unos índices de mortalidad insoportables”, sostiene la organización que, sin embargo, destaca los datos de Andalucía, donde la población ha aumentado hasta 202 ejemplares en Sierra Morena en 2010.

Por ello, critica de “paradójico” plantear un programa de reintroducción de linces criados en cautividad, sobre todo, porque Castilla-La Mancha “no está haciendo una gestión del control de predadores acorde con la legislación ni con las buenas prácticas cinegéticas que son necesarias para que haya linces en convivencia con una caza sostenible”.

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