Los aguiluchos papialbos recorren hasta 8.000 kilómetros durante su migración desde Asia Central hacia el oeste africano

MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

Los aguiluchos papialbos (Circus macrourus) pueden llegar a viajar más de 8.000 kilómetros en sus rutas migratorias que van desde Asia Central hacia el oeste de África o India, una distribución mucho más extendida de lo que se observa en otras especies semejantes, según un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que ha sido publicado por la revista Diversity and Distributions.

Así, el estudio del CSIC señala que los aguiluchos papialbos viajan desde Kazajstán hasta países tan lejanos como Burnika Faso, Etiopía o la India. Se trata de la primera vez que un equipo de investigadores ha descrito por primera vez la conectividad y las líneas migratorias de esa especie de ave y su dispersión durante el invierno.

“Los aguiluchos que se reproducen en una misma población, en la zona central de Kazajstán, pueden pasar el invierno en regiones tan diversas como Burnika Faso, Etiopía o la India, incluyendo dos continentes distintos”, explica el investigador de la Estación Experimental de Zonas Áridas del CSIC François Mougeot.

El trabajo explica que la época de reproducción de esta especie se desarrolla entre los meses de abril y agosto en las estepas centroasiáticas y que después migran para permanecer en las zonas de invernada desde finales de octubre a marzo.

“En plena migración, los aguiluchos viajan unos 250 kilómetros diarios, pero lo más sorprendente es que las zonas que eligen para pasar el invierno individuos que crían uno al lado de otro estén tan alejadas y sean tan distintas entre sí”, continúa Mougeot.

Los investigadores han utilizado sus mediciones de aves marcadas con emisores satélites y el sistema de localización Argos. Además, los datos obtenidos de los individuos anillados indican que el aguilucho papialbo, especie que se ha aproximado vertiginosamente al riesgo de extinción en los últimos años, tiene una distribución invernal mucho más extendida que especies migratorias semejantes, como el aguilucho cenizo, Circus pygargus.

Según el estudio, estos resultados sugieren que individuos con diversas pautas migratorias coexisten en las mismas zonas de reproducción y que los emisores satélite indican, además, una alta mortalidad durante la migración y el periodo invernal. “Esto refuerza la teoría de que los las etapas de migración anual son importantes para la demografía de esta especie”, concluye Mougeot.

Según los investigadores responsables de estudio, la gran dispersión geográfica de los individuos en las migraciones y durante el invierno representa un “desafío” para el diseño de estrategias de conservación eficaces, ya que requiere acciones coordinadas en una amplia zona espacial a lo largo de numerosos países.

En este trabajo han participado investigadores de la Estación Experimental de Zonas Áridas del CSIC, el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, centro mixto del CSIC, la Universidad de Castilla-La Mancha y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, así como otros centros de investigación de Escocia, Kazajstán y la India.

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