La UPO reconocerá como jornada laboral las “investigaciones competitivas”

SEVILLA, 16 (EUROPA PRESS)

La Universidad Pablo de Olavide (UPO) quiere que el tiempo que el profesorado dedica a “investigaciones competitivas oficiales”, es decir, a aquellas en las que el docente se compromete a desarrollar un proyecto con otra institución pública dentro de su ámbito de especialización académica, le sea reconocido como tiempo “de pleno derecho” dentro de su jornada laboral.

Ésta es la principal apuesta del actual rector y único candidato a la reelección en los comicios del jueves 19 de mayo en la Olavide, Juan Jiménez. En una entrevista con Europa Press, ha explicado que la puesta en marcha de esta iniciativa, que prevé implantar de cara al próximo curso académico 2011-2012, supondrá “un cambio de concepto” sobre la investigación docente, ya que hasta la fecha “parece que el profesor solo se dedica a dar clases y, en el tiempo que le sobra, es cuando se dedica a investigar”.

Según Jiménez, el hecho de que estas investigaciones competitivas puedan computarse dentro de la jornada laboral de un profesor universitario –sea éste funcionario o personal laboral– será “un paso adelante muy importante” no dado antes, además, por ninguna otra Universidad española. “En realidad se trata de un concepto muy sencillo pero que es muy difícil de trasladar a la práctica porque no existen antecedentes”, advierte.

La jornada laboral básica de un profesor universitario a tiempo completo es de 24 créditos (horas) semanales, de los cuales, 18 son créditos docentes, es decir, que el profesorado dedica a impartir clases. Las otras seis horas, en teoría, son para investigar. Sin embargo, se da el caso, según admite el propio Jiménez, de profesores que las dedican “a una investigación para la que no necesitan tanto tiempo o a realizar una investigación que no es de calidad ni necesariamente competitiva”. Es decir, “que este tiempo se da por defecto, se haga o no se haga la investigación”.

Aún dejando estas horas de supuesta investigación como “margen de confianza” a todo el profesorado de la UPO –ya que Jiménez estima que es un “derecho adquirido que hay que mantener”– la jornada laboral de un docente de Universidad es de más de 1.400 horas anuales que, sin embargo, “no se llegan a justificar solo con estos 24 créditos semanales, sino que se necesitan más horas para rellenar la jornada completa”. Y es ahí donde entra en juego la propuesta del actual rector.

“Si un profesor firma una especie de contrato con el Ministerio de Innovación y Ciencia, por ejemplo, y éste le compromete a investigar 18 horas semanales, lo que queremos es que estas horas no cuenten en ese margen de ambigúedad en el que los profesores pueden o no investigar, sino que esa dedicación a un proyecto público cuenten dentro de los 24 créditos semanales y, por tanto, les sean reconocidos como jornada laboral”, aclara.

Se trata, por tanto, de una nueva forma de entender la dedicación docente y la dedicación investigadora del profesorado universitario. “No todo tendrá que ser docencia y a expensas de la docencia, y tampoco se trata de quitar horas de docencia para poner investigación, sino que todo vaya sumando”, ejemplifica Jiménez consciente de que se trata de una propuesta que no es “ni una demanda del profesorado” ni una propuesta que esté siendo acogida con gran receptividad por parte del mismo.

“Ya la he planteado en los órganos de Gobierno de la Universidad y a algunos representantes de los trabajadores y creo que todavía no son conscientes de lo que planteamos y del cambio que supondría; la reacción es de “stand by””, admite. Con todo, seguirá adelante con la propuesta y, tras las elecciones del jueves, cuya victoria tiene asegurada, se pondrá a trabajar para que el próximo curso el Plan de Ordenación Docente (POD) de la UPO se convierta en el “Plan de Dedicación Académica” (PAD) e incluya esta nueva concepción de la jornada laboral del profesor universitario.

OTRAS PROPUESTAS

Además de esta propuesta, Jiménez “solo” ofrece “la garantía de continuidad y la solidez” de los proyectos ya iniciados en este mandato, “que no es poco para la que está cayendo”, asegura en referencia a la actual situación de crisis económica. En esta línea, reconoce “no se han quedado en el camino” los proyectos que tenía previstos para este mandato que ahora culmina “pero sí se han visto retrasados”.

Es el caso de la construcción de las 300 viviendas para investigadores y personal de la UPO diseñadas en Montequinto gracias a la cesión de unos “terrenos privilegiados” de la zona por parte del Ayuntamiento de Dos Hermanas, o el de la puesta en marcha del Instituto de Investigación sobre el Cáncer y el Envejecimiento, un centro de alta tecnología pensado para ser ejemplo, además, de la colaboración público-privada pero que está pendiente de la financiación de las entidades privadas.

Aún así, Jiménez se muestra satisfecho de sus cuatro años de mandato al frente de la UPO porque cree que “los grandes proyectos académicos sí que se han cumplido”, como la implantación total del nuevo Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) o la concurrencia al Campus de Excelencia Internacional (CEI) con el proyecto “CamBio”. Lo que más teme ahora, pues, es la gran abstención que puede haber en las elecciones ante el hecho de que solo haya un candidato. “Es lógico que la emoción sea nula, pero es importante que es alumnado tome conciencia de lo importante que es acudir a las urnas”, explica el candidato a la reelección animando a toda su comunidad universitaria a que el jueves ejerza su derecho al voto. “Nuestro lema es “Contigo, UPO avanza” y eso es lo que queremos, construir un camino con la ayuda de nuestros alumnos”, resume.

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