Fungicidas e insecticidas diezman a las perdices rojas

MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

La exposición a los productos fitosanitarios imidacloprid (insecticida) y tiram (fungicida) produjo la muerte de un “porcentaje significativo” de perdices rojas en 2010, según se desprende del informe sobre los resultados del primer año del Proyecto Semillas” de la Real Federación Española de Caza (RFEC).

Según informa la federación, la exposición de estas aves agrícolas a los dos productos durante la primera fase de experimentos del proyecto “también provocó una serie de efectos subletales sobre los individuos supervivientes, como la pérdida de masa y la debilidad en la respuesta inmune”.

“A largo plazo, terminaron por manifestarse en una reducción del crecimiento y la supervivencia de los pollos nacidos de individuos que habían consumido, varios meses atrás, semillas tratadas con alguno de estos dos plaguicidas”, ha explicado. Al mismo tiempo, ha concretado que en otoño de 2010 se llevó a cabo la segunda fase, que ha continuado durante este año.

Esta segunda etapa, según ha añadido, ha consistido en el complemento de los resultados obtenidos en 2010 sobre los efectos de estos dos fitosanitarios, “mediante la mejora de los diseños experimentales, y en la ampliación del estudio a dos nuevos plaguicidas”: el fungicida maneb y las piretrinas, que se utilizan como insecticidas.

“Durante esta segunda serie de experimentos, empleamos un total de 144 parejas divididas en nueve grupos de 16 parejas cada uno. A partir de los datos de supervivencia observados, hemos podido confirmar los efectos nocivos del imidacloprid sobre las perdices, con una mortalidad del 100 por cien de los individuos expuestos a la dosis recomendada para el tratamiento de semillas tras la primera exposición”, explica la organización.

Además, según el informe, cuando la cantidad de imidacloprid aplicado sobre las semillas se reducía hasta el 20 por ciento, “se ha encontrado una pérdida de masa corporal significativa, si bien las perdices lograron sobrevivir a la administración de semillas tratadas, al igual que se observó durante los experimentos del año pasado para aquellas dosis y compuestos que no resultaban letales en primera instancia”.

De esta manera, apunta que después de cumplirse el primer año de ejecución de esta iniciativa, los datos experimentales recopilados “han puesto de manifiesto la necesidad de considerar los riesgos potenciales asociados al blindaje de semillas y su posible repercusión para las poblaciones de perdiz roja y otras aves agrícolas”.

“Hasta ahora, los efectos sobre las perdices y otras aves agrícolas que consumen semillas tratadas con fungicidas o insecticidas han permanecido casi desconocidos”, indica. También advierte de que la ingesta de estas semillas, dependiendo del tipo de compuesto y de la dosis con que hayan sido tratadas, así como de la cantidad ingerida, podría acarrear consecuencias graves, desde la pérdida de condición corporal, la disrupción del sistema endocrino o incluso la muerte del individuo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *