Incrementar la investigación científica es posible si se reinvierten los beneficios en I+D+i

MADRID, 9 (EUROPA PRESS)

El Instituto Tecnológico PET, que desarrolla y comercializa nuevas moléculas para la detección temprana de cáncer y Alzheimer, es una empresa privada de capital 100 por ciento español que ha conseguido aumentar su investigación científica invirtiendo sus beneficios en I+D+i.

La directora del Instituto Tecnológico PET (ITP), María Alfonso, destaca en declaraciones a Europa Press que han conseguido diferenciarse de otras empresas multinacionales y sobrevivir en este sector, con el objetivo de “perdurar a lo largo del tiempo como empresa”.

Ubicada en Madrid, ITP es actualmente el único laboratorio de radiofármacos en España que integra verticalmente la producción, comercialización y distribución del isótopo FDG-18 para el diagnóstico y monitorización del cáncer. Además, dispone además de una división de diagnóstico por imagen con cámara PET/TAC y gammacámara, instalado en el hospital MD Anderson International de Madrid.

Aunque la división de diagnóstico tuvo un interés para la compañía y un amplio desarrollo en los primeros años de andadura, porque investigaban “en qué casos el diagnóstico era útil”, Alfonso recuerda que “una vez se aprobó en 2003 en la cartera del Sistema Nacional de Salud las indicaciones de uso, dejó de tener interés al ser una prueba de rutina”.

El Instituto Tecnológico Pet se constituyó en 1994 en estrecha colaboración con la Universidad Complutense, con la puesta en marcha de un primer ciclotrón –ahora tienen dos– y cámara PET en España. Desde entonces, “ITP ha sido pionero en el desarrollo de la tecnología PET tanto en producción de radiofármacos como en el área de diagnóstico”, explica, al tiempo que señala que el convenio se ha renovado hace tres años por otros 30 años.

“Fuimos pioneros en la colaboración público-privada, la Universidad Complutense de Madrid apostó porque una empresa privada realizara investigación en su terreno y nosotros vimos que los beneficios que podían aportar los grupos de investigación eran los idóneos”, explica.

A su juicio, “es una unión satisfactoria para ambas partes porque está dando muchos frutos”. “Nos permite llegar a proyectos que de manera autónoma serían inviables y a la Universidad Complutense de Madrid le permite tener acceso a unas instalaciones y a un personal altamente cualificado que les supondría un alto coste para realizar proyectos de investigación”, añade.

En los últimos años la compañía ha participado, en ocasiones coordinando los proyectos, en investigaciones nacionales e internacionales en las diferentes líneas de investigación que trabajan.

La facturación se ha multiplicado por cinco y el número de clientes ha pasado de ocho a treinta y uno. La reinversión de todos los beneficios en I+D+i ha sido clave para la supervivencia y para avanzar como empresa frente a las grandes multinacionales.

“Tenemos una característica que nos hace diferentes a las empresas al uso, y es que todos los beneficios de la empresa se han reinvertido en la propia empresa”, explica. Así, la última inversión, que ha sido de un 120 por ciento, ha ido dirigida a potenciar la investigación en la parte de laboratorio, “para sacar nuevas moléculas que puedan interesar en el mercado o realizar algún proyecto de investigación que resulte atractivo y, naturalmente, comercial porque no dejamos de ser una empresa privada”.

EXISTEN LIMITACIONES

“Conocemos nuestras limitaciones”, añade Alfonso consciente de que compañías como Instituto Tecnológico PET, embarcadas en la investigación y con su capital, tiene “ciertas limitaciones”. Sin embargo, aunque no se pueden embarcar en proyectos de largo recorrido, “ésta es una empresa que se diferencia del resto de multinacionales que están en este sector”.

Así, ITP se caracteriza en que la investigación se realiza íntegramente en España y los beneficios se quedan en España, lo que en su opinión “crean un valor añadido”. No obstante, también reconoce sus debilidades entre las que se encuentran el ser una empresa de tamaño medio, ser una compañía joven y que los recursos económicos son pocos.

Sin embargo, el pasado año, “pese a la crisis”, tuvo un crecimiento del 19 por ciento, y para este 2011 espera aumentar su crecimiento que en personal ya alcanza el 7 por ciento en lo que va de año. Actualmente, ITP tiene una cuota del 34 por ciento en el mercado nacional y el 86 por ciento del mercado portugués.

Respecto a la situación actual por la que están pasando los grupos investigadores españoles debido a la falta de financiación, la directora de ITP explica que es “preocupante”, y recuerda que “si no se apuesta por la investigación y la búsqueda de futuros emprendedores no se podrá sacar la economía adelante”.

No obstante, manifiesta que en su caso, “quizá por el tamaño de la empresa”, no han tenido ningún problema a la hora de participar en proyectos. “Nosotros notamos el apoyo público con lo cual tenemos una capacidad de seguir creciendo y avanzando que, cuando salgamos de la crisis, nos puede dejar en una buena situación”, añade.

Directamente señala la situación del Centro Nacional de Investigación Oncológica (CNIO), dependiente del Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Ciencia e Innovación, como “alarmante” por el gran valor que sus investigaciones tienen nacional o internacionalmente. “Colaboramos con el CNIO y actualmente tiene unos proyectos muy interesantes, además de un equipo profesional y humano importante”, ha concluido.

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