Investigadores españoles instalan por primera vez transmisores GPS en una decena de cóndores silvestres

MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

Un equipo de investigadores hispano-argentino ha logrado capturar una veintena de cóndores e instalar en diez de ellos transmisores GPS para monitorizar a lo largo de todo el día su posición y sus hábitos de vuelos.

Este proyecto de la Fundación BBVA, puesto en marcha a finales del año pasado y que concluirá en 2012, analiza el comportamiento del cóndor andino (“Vultur gryphus”), una “especie de emblema” de la cordillera de los Andes, y, con sus hasta 15 kilogramos de peso, una de las mayores aves voladoras del mundo.

Según los investigadores, esta especie está “muy amenazada”, ya que a pesar de ser carroñera, se la considera erróneamente cazadora. Esto la convierte en blanco de ataques con cebos tóxicos y municiones de plomo que diezman sus poblaciones y, por ello, en países como Venezuela podrían quedar apenas una decena, menos de un centenar en Colombia y unos 50 en Ecuador.

A partir de ahora, los investigadores determinarán desde cuáles son los contaminantes más perniciosos hasta el grado de diversidad genética de los cóndores argentinos, o cuál es el tamaño mínimo de una población estable. También abordarán aspectos sociológicos: cómo, por qué y dónde se mata a los cóndores.

Para las capturas se han usado cebos -ovejas muertas-, redes y trampas jaula. Dirigen la tarea técnicos de la Estación Biológica de Doñana y del Laboratorio Ecotono de la Universidad Nacional del Comahue, en Argentina.

Los cóndores anidan en cuevas o repisas en acantilados en general inaccesibles, así que hay que esperar a que bajen. “Lo más efectivo han sido las redes cañón: las aves bajan a comer y se les dispara una red por encima. Pero la espera en el campo puede ser muy larga. Nos ha llevado tres semanas capturar 23 cóndores”, ha asegurado el director de la Estación Biológica de Doñana, CSIC, Fernando Hiraldo.

Los investigadores también han evaluado el estado general de salud de las aves capturadas y han tomado muestras para análisis de sangre y genéticos, entre otros. Asimismo, han instalado transmisores a seis hembras y cuatro machos adultos.

VUELOS MÁS LARGOS DE LO ESPERADO

Los transmisores han proporcionado ya algunas sorpresas a los investigadores. “Tenemos cóndores que han volado en pocos días más de cien kilómetros. Algunos han cruzado la cordillera y han pasado a Chile. Significa que el rango de movimientos es muy amplio, y que la gestión de esta especie debe ser transnacional”, dice Hiraldo.

También se ha comprobado la estrecha relación entre los cóndores y la ganadería: los datos recogidos muestran que las principales áreas de alimentación de las aves son zonas de ganadería tradicional, donde las carroñas de las reses quedan en el campo.

Los investigadores tienen indicios de que el metabolismo de los cóndores podría ser “muy especial”. “Está dirigido al ahorro de energía, como adaptación probable al vuelo a largas distancias y a elevadas altitudes en zonas de alta montaña, así como a prolongados periodos de ayuno, ya que las carroñas pueden hallarse muy lejos de las áreas de anidación”, ha concluido Hiraldo.

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