La vitamina D “en dosis adecuadas reduciría a la mitad los casos de cáncer de colon en España”

Según el doctor Alberto Muñoz Terol, Premio Rey Jaime I de Investigación Básica en 1993

VALENCIA, 19 (EUROPA PRESS)

El doctor Alberto Muñoz Terol, Premio Rey Jaime I de Investigación Básica en 1993, ha asegurado este lunes que, si de forma preventiva se emplease la vitamina D en los casos de carencia, se podrían reducir a la mitad las muertes por cáncer de colon en España, que ascienden a unas 10.000 al año.

Así lo ha indicado durante su intervención en las jornadas del “Metabolismo del Calcio. Aplicaciones clínicas” organizadas por la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados, en las que ha animado a las administraciones públicas a que incorporen este protocolo en el sistema sanitario español.

Muñoz ha insistido en que no es un tratamiento terapéutico para el cáncer de colon, “pero sí un eficaz tratamiento preventivo, siempre bajo prescripción médica”, según ha informado la Fundación en un comunicado.

En las jornadas, que se celebran a propuesta del profesor Santiago Grisolía, uno de los directores científicos del curso junto a Julio Cortijo, ha participado la directora general de Ordenación, Evaluación e Investigación Sanitaria, Pilar Viedma.

Entre las aportaciones de Muñoz Terol figuran el descubrimiento del efecto de la vitamina D y otras hormonas como la tiroidea y los corticoides en la prevención de la proliferación celular de colon y mama. La vitamina D, ha explicado el experto, es una hormona que, además de regular el metabolismo del calcio y el fosfato en la biología ósea, evita el crecimiento tumoral y la metástasis.

Su equipo de investigación en el CSIC investiga las acciones de este derivado de la vitamina D en el cáncer de colon y de mama así como el mecanismo molecular de dos nuevos agentes antitumorales en desarrollo clínico.

El profesor Muñoz ha manifestado que el cuerpo “necesita vitamina D para absorber el calcio, pero solo un 10 por ciento de la cantidad necesaria de vitamina D activa se obtiene de una dieta sana, lo que causa una absorción insuficiente del calcio que tomamos”. Para el Premio Rey Jaime I, “la vitamina D no es técnicamente una vitamina, pues el 90 por ciento de la presente en nuestro organismo se sintetiza en la piel por acción de la radiación ultravioleta solar y es un regulador de la expresión génica, como otras hormonas”.

Numerosos estudios científicos sugieren la asociación del déficit de vitamina D con un riesgo elevado de desarrollar diversos tipos de cáncer, especialmente el de colon, y también de mama, próstata y otros. El análisis de sus efectos en células en cultivo y en modelos animales indica una “compleja acción antitumoral” a distintos niveles de los compuestos de vitamina D.

VEINTE MINUTOS SEMANALES

El profesor Alberto Muñoz ha destacado en la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados que la forma “más activa de la vitamina D se produce de forma natural en el cuerpo después de exponerse a la luz solar. Con veinte minutos semanales, cuando la intensidad de la radiación es suficiente, se puede producir toda la vitamina D que necesita el ser humano”.

En España esa radiación solar es adecuada de abril a octubre, pero no el resto del tiempo”. Como ha apuntado la doctora Cecilia Martínez, pediatra del Hospital Clínico de Valencia, se han detectado niveles bajos de vitamina D y calcio en niños españoles, incluso raquitismo en casos en que la dieta es “inadecuada”, y cuando se producen trastornos de la alimentación.

En otros países desarrollados, el sistema sanitario contempla los análisis sistemáticos medir los niveles plasmáticos de vitamina D, y en caso de ser bajos, se prescriben las dosis adecuadas para cada caso de vitamina D y calcio. En cualquier caso, el doctor Muñoz ha alertado ante el uso “indiscriminado” de la vitamina D, “ya que el exceso es peligroso”.

“Su posible utilidad en prevención y terapia de los distintos tipos de cánceres, al igual que en el caso de otras enfermedades como algunas infecciosas o autoinmunes, cardiovasculares o diabetes en las que se ha propuesto su acción beneficiosa, debe determinarse en adecuados y bien diseñados ensayos clínicos (aleatorios o prospectivos)”, ha afirmado el especialista y Premio Rey Jaime I.

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