Desciende el número de bebés nacidos en España con sida gracias a la detección precoz del virus en las embarazadas

MADRID, 26 (EUROPA PRESS)

El número de niños nacidos en España con el virus del VIH por contagio de su madre ha descendido de forma radical en los últimos 10 años gracias a la detección precoz del sida en el embarazo y a la eficacia de los tratamientos, ya que desde 2002 no se han registrado más de 10 transmisiones del virus de madre a hijo cada año, según datos del Registro Nacional de Casos de Sida del Ministerio de Sanidad y Consumo.

En lo que va de año, según los datos actualizados hasta el 30 de junio a los que tuvo acceso Europa Press, se han contabilizado 4 nacimientos con VIH frente a los 21 que se registraron en 1998. Las cifras se han ido reducido progresivamente (7 nacimientos en 2005, 5 en 2006 y 6 en 2007) y ya quedan lejos los 89 recién nacidos infectados de sida contabilizados en 1988, año con más nacimientos con VIH desde que existe dicho registro.

Esto se debe principalmente a los protocolos establecidos en el Sistema Nacional de Salud (SNS) para el periodo de embarazo, que incluyen entre los análisis a realizar a toda mujer embarazada el test del VIH al tratarse de “una enfermedad más transmisible al niño”, explicó el jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Santiago Moreno.

Dicha prueba tardó en incorporarse a las analíticas habituales en los primeros meses de gestación, ya que la enfermedad generaba una serie de “prejuicios y consecuencias sociales muy negativas”, si bien finalmente se propuso como medida preventiva al tratarse de una enfermedad de transmisión sexual que podría generar más casos en el futuro.

El “boom” del virus del sida finales de la década de los 80 y principios de los 90 propició que cada año nacieran una media de 80 niños seropositivos por transmisión de uno de sus progenitores. Además, en aquellos tiempos los tratamientos resultaban “incomodísimos” tanto en el número de dosis, que influía en la adherencia; en la toxicidad, ya que provocaban efectos adversos inmediatos (diarreas, problemas intestinales) y más a largo plazo (trastornos metabólicos, subida de los lípidos, riesgo de infarto y lipodistrofia); como en la resistencia a estos fármacos en caso de fracasar y no impedir que el virus se multiplicase en sangre.

INICIO DEL TRATAMIENTO EN EL EMBARAZO

Sin embargo, los nuevos tratamientos antirretrovirales han mejorado en su eficacia y posología, resultando más cómodos, menos tóxicos y con menos resistencia, de modo que “si durante el embarazo la carga viral de la madre es indetectable, el riesgo de transmisión al niño es cero”, aseguró este experto.

De hecho, dicha eficacia de los últimos tratamientos hace posible que la madre pueda iniciar el tratamiento durante el embarazo e “incluso durante el propio parto por vía intravenosa”, añadió el doctor Moreno, de modo que el recién nacido pueda nacer sin el virus.

El problema de los diagnósticos tardíos, sin embargo, es que la respuesta al tratamiento es peor y la mortalidad aumenta. Además, mientras que los enfermos no sepan que son seropositivos hay más posibilidades de transmitir el VIH de manera más inadvertida, de modo que “la prueba hay que hacerla cuanto antes”, concluyó Moreno.

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