Un estudio asocia la laca de pelo con una anomalía genital congénita frecuente

BARCELONA, 21 (EUROPA PRESS)

Un estudio realizado en el Reino Unido y coordinado por el Imperial College London, que ha contado con la participación del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona y el University College Cork, señala que las mujeres que están expuestas en su lugar de trabajo a laca para el pelo durante el primer trimestre de embarazo presentan más del doble de riesgo de que el bebé nazca con hipospadias.

La hipospadias es una de las anomalías congénitas más habituales de los genitales masculinos, en la que la abertura de la uretra se encuentra ubicada hacia la cara inferior del pene. Esto estaría motivado por la presencia de “ftalatos” en gran parte de las lacas, sustancias que se asocian a un descenso de la actividad de los andrógenos provocando malformaciones del sistema reproductivo como la hipospadias.

Los “ftalatos” son un grupo de compuestos químicos que se añaden habitualmente a los plásticos para incrementar su flexibilidad y que se encuentran presentes en otros productos como cosméticos o cables eléctricos, entre otros.

El investigador del CREAL Mark Nieuwenhuijsen aseguró que “es el estudio más amplio sobre hipospadias realizado hasta el momento, y el primero que pone de manifiesto un vínculo significativo entre la laca para el pelo y esta anomalía congénita”. Los autores del estudio, que se publica en la edición online de “Enviromental Health Perspectives”, sostuvieron que los resultados del estudio pueden tener implicaciones en otros problemas reproductivos.

Recientemente se ha planteado que la hipospadias, la afección de testículos no descendidos, el semen con calidad deficiente y algunos tipos de cáncer testicular constituyen síntomas de un problema subyacente, la forma en la que el sistema reproductivo se desarrolla en el útero.

La hipospadias afectan aproxidamente a 1 de cada 250 niños del Reino Unido y los Estados Unidos, y en España se calcula que a 1 de cada 150, aunque los cálculos sobre la prevalencia varían. Generalmente, esta anomalía se puede tratar con cirugía correctiva una vez el niño ha cumplido un año.

El estudio también señala que la ingesta de complementos de ácido fólico durante los tres primeros meses del embarazo puede comportar una reducción del 36 por ciento del riesgo de dar a luz un hijo con esta enfermedad.

Los investigadores llegaron a sus conclusiones tras haber realizado entrevistas telefónicas detalladas a 471 madres, cuyos hijos habían sido derivados a cirujanos por hipospadias y a 490 pacientes de control, de 120 distritos municipales del sureste de Inglaterra.

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