El apoyo social podría proteger frente al ictus, según estudio

MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

Los altos niveles de apoyo social podrían proporcionar protección contra el ictus al reducir la cantidad de inflamación dañina en el cerebro, según un estudio realizado en ratones por investigadores de la Universidad del Estado de Ohio en Columbus. Los resultados del trabajo se han hecho públicos en la convención anual de la Sociedad de Neurociencia que se celebra en Washington (Estados Unidos).

Los científicos descubrieron que los ratones macho que vivían con una pareja hembra antes y después de un ictus tenían unas tasas de supervivencia mucho mayor en comparación con los que vivían solos. Además, los ratones emparejados sufrían mucho menos daño cerebral que los que vivían en soledad.

Según explica Kate Karelina, directora del estudio, “bajo casi cualquier medida, parecía que había algo sobre vivir en pareja que protegía a los ratones al reducir la respuesta inflamatoria dañina”.

Los científicos indujeron ictus experimentales en ratones macho, algunos vivieron con una pareja hembra durante dos semanas antes y siguieron haciéndolo después. Otros ratones vivían solos antes y después del ictus. Un grupo control de ratones pasó por una cirugía cerebral similar pero no por el ictus inducido.

Los efectos de aislamiento social fueron devastadores en los ratones que vivían solos. Todos los que vivían con hembras sobrevivieron siete días después del ictus, pero sólo el 40 por ciento de los ratones aislados alcanzaron esta supervivencia. Los científicos examinaron muestras de tejido de ambos grupos de animales después de 12 horas, un día, tres o siete días tras el ictus para comprobar la extensión de los daños.

Según los investigadores, la cantidad de tejido dañado en el cerebro fue unas cuatro veces mayor en los ratones que vivían solos en comparación con aquellos que lo hacían con otro ratón. Además, estos ratones con compañía tenían menos exceso de agua en el cerebro, algo denominado edema, cuando se comparaban con los solitarios. El estudio mostró que dos genes asociados con la inflamación perjudicial en el cerebro, el MAC-1 y GFAP, mostraban una menor activación en los ratones que compartían espacio.

Además, los descubrimiento revelaron que los ratones que vivían con otros tenían niveles significativamente superiores de una citoquina del cerebro llamada interleuquina-6 (IL-6) que tiene una respuesta antiinflamatoria en el cerebro y ayuda a limitar los daños del ictus.

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