El último paciente del doctor Cavadas: Le dije que no quería mi pie, pero afortunadamente no me hizo caso

VALENCIA, 17 (OTR/PRESS)

El doctor Cavadas, célebre por sus espectaculares implantes de brazos, ha vuelto a protagonizar un hito médico tras trasplantarle a José de la Cruz, un joven de 20 años, la pierna derecha que perdió en un accidente laboral. El paciente no ha escatimado en elogios para su salvador a quien agradeció la operación llevada a cabo, ya que, dijo, cuando llegó al hospital le dijo al médico que no quería su pie, que no le importaría llevar uno ortopédico. Sin embargo, Cavadas decidió luchar por el pie y “afortunadamente”, según el joven, no le hizo caso. José saldrá del hospital en dos semanas, si todo va bien, aunque tendrá que regresar a someterse a otras dos intervenciones, una para tapar la carne y otra para estirar el hueso, ya que hubo que cortar la tibia 12 centímetros.

“Le dije al doctor que no quería mi pie, que quería uno ortopédico, pero él me dijo que iba a luchar por el pie y a hacer lo posible para salir adelante”, señaló José que añadió que el doctor “afortunadamente” no le hizo caso y decidió llevar a cabo la reconstrucción. “Se lo agradezco mucho”, puntualizó el joven, que cuando llegó al centro sanitario pasó momentos de angustia pensando en cuál iba a ser el resultado de su situación. “Le he echado valor para llegar a donde ha llegado después de todo lo sufrido”, explica mientras destaca que ahora está “feliz” pero que también ha tenido momentos en que ha perdido toda su esperanza, como cuando, tras las complicaciones, salió de quirófano con la pierna en el otro pie.

Y es que la operación sufrió diversas complicaciones ya que debido al estado en que quedó el muñón, el cirujano tuvo que reimplantar la pierna en un primer momento en la ingle izquierda del paciente para, después, volver a ponerla en su sitio. Sin embargo, posteriormente hubo que transferir el miembro amputado al tobillo izquierdo, donde lo mantuvo dos semanas, para finalmente colocarlo en el lugar correspondiente. A pesar de todo este aparatoso proceso, el joven podrá volver a casa en dos semanas si se cumplen las previsiones y no hay ningún susto.

Sin embargo, lo que ahora preocupa más al joven es que no haya más problemas con su pie. “Me han dicho que voy a ser el mismo de antes, que igual se me queda la pierna uno o dos centímetros más corta, pero para eso y no cojear hay unas plantillas”, indicó el paciente quien en un principio pensó que “iba a ser un inútil para toda la vida” y “no iba a servir para nada e iba a estar en una silla de ruedas”. “Pensaba eso y nadie me sacaba de ahí”, indicó. En este sentido indicó que sólo Cavadas le pudo convencer de que la operación “iba a ser mejor que con una prótesis”.

EL SUCESO

José trabajaba en una bodega de Monóvar cuando el pasado 4 de octubre sufrió un accidente con una máquina que le “chupó” la pierna y se la amputó a la altura de la tibia. El joven fue trasladado a Valencia, donde fue intervenido por el doctor Pedro Cavadas en el Hospital Virgen del Consuelo. Presentaba una lesión “muy sucia y contaminada”, por lo que el equipo médico consideró que “no era prudente volver a reimplantar” la pierna en el muñón y lo hizo “en la ingle de la otra pierna”, lo que se llama un reimplante ectópico, explicó Cavadas.

Los médicos esperaron unos días para asegurarse de que “el muñón estaba limpio” e implantaron la pierna en el lugar correspondiente. Sin embargo, el paciente desarrolló una infección en el postoperatorio, en el que se produjeron “todos los problemas del mundo”, y el doctor para “salvar el pie” tuvo que transferirlo a otro sitio, “que es lo que hace singular el caso”. Así, tras este rechazo, el doctor colocó la pierna seccionada en el tobillo de la pierna buena y la mantuvo “viva” ahí dos semanas. “Cuando estuvimos seguros de que el muñón estaba limpia, lo pasamos a su sitio”, indicó el galeno, quien explicó que lo que queda ahora es alargar el esqueleto, pero que eso es “la parte fácil del caso”.

El paciente se encuentra “muy bien”, a la espera de pasar por quirófano para colocarle “un poquito de piel para tapar la carne”. Después de Navidad, se someterá a una intervención para alargar el hueso, ya que tuvieron que acortar la tibia unos 12 centímetros y posteriormente tendrá que hacer rehabilitación.

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