La dieta baja en calorías activa el gen de la longevidad, según un estudio

PAMPLONA, 24 (EUROPA PRESS)

Científicos de la Universidad de Navarra han llevado a cabo una investigación que prueba que la dieta hipocalórica en pacientes con obesidad activa las sirtuinas, un tipo de enzimas, también conocidas como gen de la longevidad. El estudio pone de manifiesto que la observación de dichas proteínas puede servir para hacer un seguimiento de la respuesta a ese tratamiento nutricional.

Las sirtuinas son una variedad de enzimas que regulan los procesos metabólicos de forma que “retrasan el envejecimiento y contribuyen a prevenir dolencias como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares”, explica Ana Belén Crujeiras, investigadora del departamento de Ciencias de la Nutrición, Fisiología y Toxicología de la Universidad de Navarra.

De este modo, se ha descubierto que la alimentación baja en calorías afecta directamente a estas proteínas provocando su activación y la consiguiente pérdida de peso y disminución del estrés oxidativo.

Por ello, se concluye que el estudio de las sirtuinas serviría para saber los efectos de la nutrición hipocalórica en enfermos con obesidad, además de proponer una herramienta para la aplicación de posibles activadores de éstas.

Hasta ahora, se ha averiguado que la dieta baja en calorías disminuye el riesgo de contraer algunas enfermedades porque “se reduce el estrés oxidativo, mejoran los niveles de colesterol y glucosa, y se induce la pérdida de peso”, explica la doctora Crujeiras. Los mecanismos implicados en estos beneficios parecen estar mediados por las sirtuinas.

Estos beneficios han aumentado el interés por conocer cómo activarlas. Y así, han surgido estudios que prueban que sustancias como el resveratrol, presente en la uva, el vino tinto o las nueces, sustituyen los efectos de la dieta hipocalórica.

Sin embargo, por el momento “estos resultados no son extrapolables a humanos puesto que se demostraron en modelos animales”, tal y como ha señalado la bióloga gallega Ana Belén Crujeiras, que ha llevado a cabo este proyecto junto con los doctores Alfredo Martínez y Dolores Parra.

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