Una hormona con efectos relajantes podría ser útil para tratar el autismo o la fobia social, según un estudio

MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

La hormona oxitocina, que logra inhibir la sensación de desagrado inspirada por ciertos individuos, podría utilizarse en el tratamiento de afecciones psiquiátricas como el autismo o la fobia social, según una investigación realizada por el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) y del Welcome Trust Functional Imaging Laboratory de Londres publicado el pasado junio en la revista “Journal of Neuroscience”.

La oxitocina es un neuropéptido segregado por el cuerpo cuando, por ejemplo, recibe un masaje, en el parto o durante la lactancia, y que tiene efectos relajantes y analgésicos. Además, según varios estudios realizados en animales, la oxitocina aumenta la interacción social entre individuos, como en el apareamiento, por su influencia directa sobre la amígdala, zona importante para la interacción social y para detectar amenazas emocionales en el entorno.

En este último trabajo, realizado con la llamada cámara de resonancia magnética (fMRI), los investigadores suecos y británicos han demostrado que la oxitocina también puede funcionar en los seres humanos como fuente de sensación de bienestar general.

Durante el estudio, se pidió a los individuos investigados que observasen fotografías de cuatro rostros distintos; dos de las imágenes se combinaban a veces con una descarga eléctrica mínima e inocua pero desagradable para el sujeto. Como era de esperar, los investigadores comprobaron que las fotografías seguidas de pequeñas descargas resultaban más desagradables que las otras.

AUMENTAR LOS CONTACTOS SOCIALES.

Sin embargo, cuando los investigadores administraron oxitocina en aerosol a la mitad de los sujetos y placebo en la misma forma a la otra mitad, observaron un cambio interesante. Al mostrarles de nuevo los dos rostros antes emparejados con las descargas a las personas tratadas con oxitocina, éstas aseguraron que ya no les resultaban desagradables en absoluto. No obstante, el grupo tratado con el placebo insistió en la sensación de repulsión ante dichas imágenes.

Asimismo, los investigadores controlaron el experimento con fMRI. De este modo, observaron que los sujetos que habían desarrollado la sensación de repulsión hacia ciertas imágenes en virtud de las descargas eléctricas presentaban, al mostrarles estas imágenes, un incremento de la actividad de la amígdala, así como de una zona del cerebro (fusiform face area, circunvolución fusiforme), encargada de procesar el reconocimiento de rostros repulsivos y amenazadores.

En los sujetos a los que más tarde se administró oxitocina, se observó una reducción de dicha actividad, mientras que los tratados con placebo seguían presentando alto índice de actividad en la zona.

Todo ello indica que la oxitocina puede reducir el malestar y aumentar la posibilidad de contacto social en personas con cierto tipo de problemas psiquiátricos. Existen algunos estudios anteriores que demuestran que la oxitocina inhibe la actividad de la amígdala, lo que debemos interpretar como una posibilidad de nuevos tratamientos, explica Predrag Petrovic, del Departamento de Neurociencia Clínica, del Instituto Karolinska.

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