La OCDE advierte de que los biocombustibles encarecen los alimentos y apenas reducen emisión de gases

PARÍS, 16 (EUROPA PRESS)

Las actuales políticas públicas de apoyo a la producción de bicombustibles en los 30 países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) tienen un “impacto limitado” en la reducción de gases de efecto invernadero y en mejorar la seguridad energética, mientras que tienen un “considerable impacto” en los precios de los cereales, según indica un estudio elaborado por la organización internacional.

En este sentido, el informe de la OCDE señala que la producción de biocombustibles es “altamente dependiente” de la financiación pública para ser viable y apunta que las ayudas públicas en EEUU, Canadá y la Unión Europea para la producción y empleo de biocombustibles alcanzarán los 25.000 millones de dólares (15.705 millones de euros) anuales hasta 2015, frente a los 11.000 millones de dólares de 2006 (6.910 millones de euros), lo que implica “un coste de entre 960 y 1.700 dólares por cada tonelada de gases de efecto invernadero ahorrada”.

La OCDE reconoce en el informe que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero es una razón primordial para las actuales políticas de biocombustibles, pero destaca que los ahorros “son limitados”.

En concreto, la organización que agrupa a las treinta economías más desarrolladas del mundo indica que el etanol procedente de la caña de azucar, utilizado ampliamente en Brasil, reduce las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% respecto a los combustibles fósiles, mientras que la reducción de emisiones es mucho menor cuando se utilizan biocombustibles producidos mediante el uso de trigo, remolacha o aceites vegetales,tal y como ocurre en EEUU y Europa.

“Los biocombustibles producidos con trigo, remolacha azucarera o aceites vegetales raramente proporcionan un ahorro de emisiones superior al 30% ó 60%, mientras que la reducción obtenida a través de los producidos con maiz generalmente es inferior al 30%. En general, el mantenimiento de las actuales políticas de apoyo a los biocombustibles reducen las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte en no más del 0,8% hasta 2015”, afirma la OCDE.

Asimismo, la organización advierte de que el impacto de las actuales políticas de biocombustibles sobre el precio mundial de los cereales, ante el incremento de la demanda, es significativo, “pero no debería sobrevalorarse”.

“Las actuales medidas de apoyo a los biocombustibles supondrán por sí solas en los diez próximos años un encarecimiento medio del trigo del 5%, del 7% en el caso del maiz y del 19% en los aceites vegetales”, señala el informe.

Además, la OCDE indica que, teniendo en cuenta las medidas contempladas en la ley de independencia energética de EEUU y la directiva europea de energías renovables, el 13% de la producción mundial de grano y un 20% de la de aceites vegetales se destinarán a la producción de biocombustibles en los diez próximos años, frente al 8% y 9%, respectivamente, de 2007.

De este modo, el informe reclama a los gobiernos que reconduzcan sus políticas hacía la promoción del ahorro energético, especialmente en el sector de transportes, y demanda una mayor apertura de los mercados de biocombustibles y piensos. Asimismo, sugiere la necesidad acelerar el desarrollo de una segunda generación de biocombustibles que no requieran el uso de alimentos como materia prima.

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