Investigadores sevillanos comercializan desaladoras “inteligentes” que detectan fallos en su funcionamiento

SEVILLA, 11 (EUROPA PRESS)

La firma “Ingeniería, Desarrollo y Estudios Ambientales” (“IDEA”), surgida del grupo de investigación Instrumentación Electrónica y Aplicaciones, del Departamento de Tecnología Electrónica de la Universidad de Sevilla, comercializa instalaciones desaladoras “inteligentes” de bajo coste que integran un sistema para detectar fallos de funcionamiento.

Según indicó Andalucía Investiga en una nota, las desaladoras se basan en la técnica de “ósmosis inversa”, es decir, el filtrado del agua a nivel molecular. En este sentido, la innovación de la empresa sevillana consiste en incorporar a las plantas de desalación el denominado “Control Digital Integrado”, que supone un sistema de telecontrol que distribuye una serie de módulos electrónicos inteligentes que evitan la necesidad de personal especializado para el mantenimiento de cada punto de la instalación.

De esta forma, el dispositivo “permite un teleajuste de funcionamiento y la teledetección de anomalías con información a distancia de las mismas, reduciendo el consumo y los costes de mantenimiento de la desaladora”, añadió.

El “Control Digital Integrado” se sustenta en dos innovaciones centradas en un cable específico y un control centralizado de módulos repartidos por toda la instalación. Por un lado, el sistema utiliza un “cable bus”, denominado “Mbus-I/O”, diseñado y patentado por los investigadores del Departamento de Tecnología Electrónica de la Universidad de Sevilla, que aumenta el nivel de control de la máquina y es inmune a las perturbaciones eléctricas y fácil de instalar.

Asimismo, las plantas desaladoras incorporan un sistema de supervisión portátil en el que microprocesadores instalados en distintos puntos de la instalación comunican a un ordenador central los posibles desajustes. “Este autómata solventa el problema por sí mismo o envía un mensaje “SMS” al encargado de la planta para agilizar la reparación”, aclaró.

Según indicó, la “minuciosa filtración del caudal que ofrece el sistema, su robustez, bajo coste y el control automatizado” ya ha llevado a una docena de localidades repartidas por toda la geografía andaluza a instalar las desaladoras, que se comercializan bajo la marca “Ciberdesal”. Se trata, sobre todo, de pequeñas poblaciones que se abastecen de manantiales o acuíferos con una alta concentración de sales, nitratos o sulfatos y necesitan un dispositivo que garantice la calidad del agua.

La empresa “Ingeniería, Desarrollo y Estudios Ambientales” surgió en 2006 gracias al apoyo económico del programa “Campus”, la iniciativa de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía que tiene como objetivo poner en valor los resultados de la investigación, creando Empresas de Base Tecnológica (EBT).

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