Premios.-El Jurado destaca que se trata de un galardón al trabajo en favor de la salud humana y el desarrollo sostenible

OVIEDO, 4 (EUROPA PRESS)

El químico y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Amador Menéndez, señaló hoy que el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2008 es un galardón que “revierte en científicos que desarrollaron nuevos materiales en beneficio de la salud humana y de un desarrollo sostenible del planeta Tierra, todo ello teniendo como fondo la nanotecnología”.

Menéndez, señaló, en declaraciones a los medios de comunicación tras el anuncio de la candidatura premiada, que está “contento y algo sorprendido” por que haya ganado la candidatura propuesta por él. “Había 43 candidaturas muy buenas, algunas verdaderamente excepcionales. Me agrada y me sorprende porque no pensé que iba a llegar tan lejos”.

Asimismo, resaltó que es importante el premio este año porque es el “Año Internacional del Planeta Tierra” que busca sensibilizar a la sociedad con los problemas actuales. “Estos científicos son todos del más alto nivel científico y lideran los rankings de la física, de la química y de la ingeniería. Estamos realmente contentos”, aseveró en nombre del jurado.

Amador Menéndez valoró algunas de las actuaciones más destacadas de los cinco investigadores galardonados en la candidatura conjunta. Así, de Robert Langer destacó su labor en el desarrollo de microchips biopolímeros mediante los cuales es posible introducir el fármaco y que viaje por el cuerpo humano, y que mediante un mando a distancia a control remoto, liberar el fármaco en el lugar específico y el tiempo deseado evitando efectos secundarios devastadores en células sanas.

También alabó el trabajo de Langer en el desarrollo de biomateriales que permiten el crecimiento de tejidos y órganos que se utilizan en transplantes. “es una esperanzadora era la que abre en la medicina”, subrayó.

En cuanto a Shuji Nakamura, resaltó su actividad con los diodos emisores de luz, azules, verdes y blancos, que se perfilan como la luminaria del futuro para el ahorro energético y la eficiencia lumínica.

Sobre el físico Sumio Iijima, apuntó su desarrollo de “nanotubos de carbono” que posibilitan el almacenamiento seguro de hidrógeno, uno de los combustibles del futuro. También se emplean para fibras resistentes y ligeras en edificios a prueba de terremotos o coches resistentes a golpes. Resaltó, en este caso el proyecto del “ascensor espacial”, basado en un cable –hecho a base de nanotubos– que une la Tierra con una ciudad flotante a 36.000 kilómetros de altura.

Menéndez incidió, por último, en la labor de Tobin Marks en el desarrollo de unas cintas solares “muy eficientes” y a bajo coste que “harán realidad el aprovechamiento de la energía solar”. También trabajó con diodos emisores de luz orgánicos –base del papel electrónico–, los empleados en las baterías de los teléfonos móviles, y que posibilitan que gaste menos energía, actividad que también desempeña el galardonado George Whitesidesen.

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