Cada año se capturan entre 3.000 y 6.000 tortugas bobas en el Mediterráneo, según un estudio

BARCELONA, 19 (EUROPA PRESS)

Entre 3.000 y 6.000 tortugas bobas se capturan accidentalmente cada año en el mar Mediterráneo, un valor muy inferior a las entre 15.000 y 25.000 calculadas de finales de la década de los 80 y principios de los 90, según un estudio de La Caixa y la Universitat de Barcelona (UB), dirigido por Lluís Cardona, que tiene como objetivo saber la mortalidad real causada por la pesca de palangre española.

La tortuga boba es la única especie de tortuga marina de las cinco presentes en el Méditerráneo que se pueden encontrar con relativa frecuencia en este mar y cuyo principal problema de conservación es la captura accidental provocada por la pesca de palangre de superficie.

Entre el 5 y el 27 de septiembre de 2007, los pescadores de palangre capturaron accidentalmente 14 tortugas, de entre 43,5 y 63,3 centímetros. A los ejemplares se les colocó un emisor, desplegable para telemetría por satélite a bordo de los barcos y 24 horas después se liberaron.

Cinco de ellas tenía el anzuelo en forma de “J” clavado en la boca y el resto, en el esófago o en el estómago. Una vez liberadas, tal como hacen los pescadores, con el anzuelo y 40 centímetros de sedal, solamente dos ejemplares murieron debido a la herida ocasionada por este arte de pesca.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación tiene censadas y registradas 74 barcos de palangres. Los datos disponibles sobre el comportamiento de esta flota durante la década del 2000 indican que anualmente se capturan entre 2.960 y 5.920 tortugas en el Mediterráneo, un valor muy inferior a las 15.000-25.000, según el último balance realizado en 1990.

En el peor de los escenarios posibles –captura anual de 5.920 ejemplares–, la pesca de superficie causaría actualmente la muerte de 2.048 ejemplares al año, cosa que representa un 10,4% de la población de tortugas. Dado que la tasa de mortalidad anual de esta especie en el Mediterráneo es del 27%, se tendría que buscar las causas de su mortalidad en otras flotas.

Algunas medidas que podrían minimizar la mortalidad de las tortugas consistirían en que los pescadores de palangre calarán a mayor profundidad. Otra línea de actuación habría que buscarla en el uso sistemático de pértigas evitando izar al animal y cortar el sedal a una distancia de 40 centímetros, cosa que evitaría el desgarro de estos animales, y la tercera consistiría en la utilización de un cebo que fuera de su agrado.

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