La Sociedad Ecológica de América (ESA) aboga por una producción sostenible de los biocombustibles

MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

La Sociedad Ecológica de América (ESA en sus siglas en inglés) ha dado a conocer un documento en el que aboga por el cumplimiento de unos principios básicos que se deben asumir para que los biocombustibles sean considerados “plenamente sostenibles” y contribuyan a reducir la dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de dióxido de carbono.

La ESA es una organización profesional que agrupa a cerca de 10.000 científicos comprometidos con el avance y la difusión de la ciencia en el campo de la ecología y con su aplicación a la protección y conservación del medio ambiente. Su última aportación ha sido la publicación de este documento: “La sostenibilidad de los biocombustibles”.

En él se afirma que el método actual de producción en Estados Unidos, que es extrapolable al resto del mundo, “degrada los recursos naturales y le impide presentarse como una alternativa viable”. Este modelo de producción, basado principalmente en el monocultivo de maíz para la fabricación de bioetanol, es visto por la ESA como un modelo que “perjudica la tierra y los recursos hídricos y solo resulta rentable gracias al sistema de tarifas e impuestos del que se beneficia”.

En este sentido, advierten de que si este modelo prevalece con la llegada de los biocombustibles de segunda generación combinado con los actuales, “los problemas se mantendrán si no se asumen algunos principios de sostenibilidad”.

TRES PRINCIPIOS SOSTENIBLES.

La ESA considera que existen tres principios que deben cumplir los biocombustibles. El primero está basado en el balance positivo entre la energía consumida y la producida. Según la ESA, en Estados Unidos la asunción del sistema imperante en la agricultura intensiva conlleva una serie de impactos –uso masivo de fertilizantes y plaguicidas químicos, alto consumo de agua, erosión del suelo, contaminación de aguas subterráneas, o pérdida de biodiversidad– que impiden que el balance sea positivo, por lo que se debe apostar por otro tipo de cultivos.

El segundo principio plantea pensar tanto en maximizar las cosechas como en conservar los “otros servicios” que proporciona la tierra. Para ello proponen no utilizar fertilizantes en algunas praderas pensando en que se conseguirán bajas producciones a cambio de otros beneficios, como evitar o limitar inundaciones, reducir el riesgo de plagas, mantener el nivel de las aguas subterráneas o asegurar la calidad del agua por la ausencia de pesticidas.

Por último, la ESA aboga por una agricultura de escalas, es decir, que la producción se amolde a las particularidades locales, regionales y globales, y no solo a esta última y se favorezca el desarrollo de biocombustibles procedentes de varias fuentes.

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