Las praderas sumergidas mediterráneas disminuyen cada año cerca de un 5%, según Oceana y Fundación Santander

Ambas entidades presentan un Informe en el que demandan mayor protección de estos hábitats por parte de la legislación europea

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

Las praderas sumergidas del Mediterráneo disminuyen anualmente entre un 3 y un 5%, según se desprende del Informe “Praderas sumergidas” elaborado por la organización internacional de conservación marina Oceana, en colaboración con la Fundación Santander Central Hispano sobre recuperación de espacios naturales.

El Informe alerta de que el Mediterráneo ha perdido ya un 50% de sus praderas marinas por lo que solicita que estos hábitats “de alto valor ecológico estén mejor protegidos por la legislación europea”. Por este motivo, el documento se presentará a lo largo de este año ante la Unión Europea, según adelantó el director gerente de la Fundación Santander, Javier Aguado.

La presentación del documento –fruto del trabajo llevado a cabo por Oceana el pasado mes de agosto en la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía– también contó con la presencia del director ejecutivo de Oceana Europa, Xavier Pastor, que además de hacer hincapié en el valor ecológico de estos ecosistemas, resaltó su valor económico –cerca de 14.000 euros anuales por hectárea, “diez veces menos que el valor de los bosques tropicales” aclaró–.

Las praderas sumergidas se componen de más de 60 especies de fanerógamas marinas que generan “grandes cantidades de materia orgánica y oxígeno” al mismo tiempo que “fijan los sedimentos y protegen a la costa frente a la erosión”, detalló Pastor.

Las costas europeas cuentan con cuatro especies de fanerógamas marinas (Posidonia oceanica, Cymodocea nodosa, Zostera marina y Zostera noltii) que albergan a multitud de especies como las agujas de mar o los caballitos de mar, especie considerada como vulnerable por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN).

Pastor alertó sobre algunas de las amenazas a las que se enfrentan estos ecosistemas como las artes de pesca destructivas –especialmente el arrastre de fondo ilegal–, los fondeos de las embarcaciones, las construcciones litorales, la regeneración de playas, los puertos deportivos y comerciales o la contaminación procedente de las urbanizaciones y núcleos urbanos costeros.

En su intervención, Pastor también recordó la influencia del cambio climático en las praderas sumergidas por lo que insistió en que “hace falta moverse más rápido” y recordó la importancia de “sensibilizar tanto a la sociedad como a los Gobiernos”.

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