Narbona dice que el Real Decreto del Gobierno para proteger a los cetáceos en el Estrecho de Gibraltar “será efectivo”

CEUTA, 21 (EUROPA PRESS)

La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, afirmó hoy en Ceuta que confía en que el Real Decreto aprobado hace un mes y medio por el Gobierno de Rodríguez Zapatero para la protección de los cetáceos “sea efectivo y sirva para atajar el aumento en las muertes de este tipo de animales” que han denunciado diversas asociaciones ecologistas de la zona del Estrecho de Gibraltar como la ceutí “Septem Nostra”.

En declaraciones a los periodistas Narbona recordó que el texto “prohíbe todo acto con incidencias negativas sobre este activo de nuestra riqueza biológica marina”. “Ya está en vigor y estamos seguros de que contribuirá a paliar los perjuicios que sufren los cetáceos, ya que ya sabemos que es el ruido lo que más les hace sufrir, dado que lo recibe amplificado”, explicó la ministra.

La norma recoge la figura del “Espacio móvil de protección de cetáceos”, que limita la actividad de los barcos y de las personas “para no alterar el hábitat en el que se encuentran estos animales”. Este espacio comprende un cilindro imaginario con una base de 500 metros de radio y una altura de 560 metros, de los que 60 se encuentran bajo la superficie marina, por lo que también se regula el tráfico de aeronaves en ese medio kilómetro sobre la superficie.

Dentro de ese espacio existe una zona de exclusión de 60 metros alrededor del cetáceo a la que las embarcaciones no pueden acceder con el motor encendido salvo en el caso de los delfines, a los que les gusta seguir a las embarcaciones, por lo que se permite seguir navegando pero manteniendo el rumbo y la velocidad.

En ese radio de 500 metros, las embarcaciones que realicen actividades recreativas de observación deberán apagar el sónar y la sonda; no podrán dar nunca marcha atrás, salvo en situación de emergencia o para prevenir una colisión con otra embarcación o con un cetáceo y no podrán navegar en círculo en torno a estos animales.

Además, la norma prohíbe tirar alimentos, bebidas o basuras; separar o dispersar al grupo de cetáceos e interponerse entre un adulto y su cría; producir ruidos fuertes o estridentes y emitir sonidos bajo el agua para intentar atraerlos o alejarlos. Tampoco permite el baño o el buceo y prevé sanciones de entre 60 y 300.000 euros para quien incumpla su texto.

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