Narbona pide que no haya discriminaciones entre los coches europeos y el resto a la hora de limitar las emisiones

BRUSELAS, 20 (EUROPA PRESS)

La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, apoyó hoy la propuesta de la Comisión de imponer por ley un tope de 130 gramos por kilómetro a las emisiones de CO2 de los coches en 2012 pero pidió que esta norma no se aplique sólo a los vehículos fabricados en Europa sino a todos los que se comercialicen en territorio comunitario para evitar así discriminaciones.

Durante el primer debate sobre las emisiones de los coches celebrado hoy en el Consejo de Medio Ambiente, Narbona señaló que respalda “de forma clara” la intención del Ejecutivo comunitario de proponer una “norma obligatoria” para mejorar la eficiencia energética de los coches ante la “dificultad” de alcanzar los objetivos con acuerdos voluntarios con la industria.

Añadió no obstante que “si hay limitaciones a las emisiones de gases de efecto invernadero que produzcan los vehículos en Europa, esto debe afectar no sólo a los vehículos construidos en Europa sino a cualquier vehículo que se comercialice dentro de la UE porque lo contrario significaría una discriminación respecto de la situación de la industria automovilística europea”.

A su juicio, la reducción de emisiones de los coches no puede alcanzarse sólo mediante mejoras tecnológicas, que a menudo se ven contrarrestadas por el incremento en el parque de vehículos, sino también con políticas para reducir el uso del coche especialmente en la ciudad.

Los ministros de Medio Ambiente apoyaron de manera unánime la propuesta de la Comisión de limitar por ley las emisiones de CO2 de los coches ante la evidencia de que los acuerdos voluntarios con la industria se están incumpliendo. “El Consejo está convencido de que se necesita una legislación clara en la UE porque hemos constatado que la autorregulación por parte de la industria automovilística europea no ha sido suficiente”, dijo el ministro alemán de Medio Ambiente y presidente de turno, Sigmar Gabriel.

En cuanto a las cifras, la mayoría se mostraron de acuerdo con el objetivo de 130 gramos por kilómetro en 2012, aunque señalaron que están a la espera de conocer el estudio de impacto que debe realizar Bruselas antes de pronunciarse por una cifra determinada.

Dinamarca, Irlanda, Italia y Países Bajos se mostraron a favor de imponer a la industria automovilística un objetivo “más ambicioso” de 120 gramos por kilómetro, mientras que el resto respaldaron el enfoque integrado que propone Bruselas con 130 gramos para la industria y 10 gramos de reducción adicional con el uso de biocarburantes y los sistemas de neumático y aire acondicionado.

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