Un 40% de los niños autistas pueden integrarse en los colegios después de cuatro años de trabajo, según un experto

OVIEDO, 17 (EUROPA PRESS)

El profesor de la Universidad de Oviedo Luis Antonio Pérez González señaló que los últimos estudios demuestran que un 40% de los niños con autismo que reciben una intervención conductual intensiva, con procedimientos adecuados y dirigida por especialistas en análisis de la conducta durante aproximadamente cuatro años, se integran en escuelas con niños de desarrollo normal y no necesitan ayudas “complementarias”.

Pérez González, del departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo ha sido uno de los autores del estudio “Programa integral para la enseñanza de habilidades a niños con autismo”, que ha sido seleccionado como uno de los diez mejores trabajos publicados en el ámbito de la Psicología en 2005, según la revista Psychology in Spain. El trabajo ofrece los resultados de unas intervenciones conductuales a tres niños con autismo.

En declaraciones a Europa Press, Pérez González, explicó que los demás niños autistas también progresan y alcanzan niveles diversos, “de acuerdo con su potencialidad”. Añadió que cuando los tratamientos se realizan de forma adecuada existen “expectativas altas” para todos los niños.

Recordó que las causas del autismo son “desconocidas” y que las estadísticas “conservadoras” hablan de que el autismo afecta a aproximadamente una de 2.000 personas en los países desarrollados. Sin embargo, explicó que la incidencia aumenta cada año y que artículos recientes hablan de que se diagnostica con Trastorno del Espectro Autista (una categoría que comprende el autismo propiamente dicho, el síndrome de Asperger y el Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado) a un niño de cada 250. “Incluso se han dado cifras de un niño de cada 160”, señaló.

En este sentido, dijo que el aumento del número de diagnósticos se puede deber a que los profesionales, especialmente los pediatras, son “más sensibles” a este tipo de problemas o a que la causa o causas que originen el autismo están presentes hoy en mayor medida que en el pasado.

Sobre la investigación con los tres niños que participaron en el estudio, Pérez González dijo que la intervención se desarrolló de forma individual (un maestro por cada niño), con la supervisión de dos doctores en análisis aplicado de la conducta.

A partir de ahí, cada niño siguió su propio currículo, de acuerdo con su nivel inicial de capacidades y su ritmo. Se llevó a cabo una evaluación constante de la eficacia de cada programa, de acuerdo con un sistema desarrollado en la Universidad de Columbia (Estados Unidos), de tal forma que los programas se renovaban continuamente para que el niño aprendiese el mayor número de habilidades. La intervención duró un año.

El investigador comentó que los resultados reflejaron que los niños aprendieron un gran número de habilidades, tanto sociales, como de lenguaje, cognitivas, emocionales y motoras. Destacó el procedimiento de la Universidad de Columbia por su “eficacia”, ya que “se enseñaron muchas habilidades a un ritmo muy alto y con mucho cuidado en el empleo de cada técnica”.

Otro aspecto que subrayó fue la enseñanza de lenguaje funcional a un niño que comenzó sólo con lenguaje ecolálico (repetición de todo lo que le decían). “En unos días se logró hacer que respondiese a algunas preguntas y al final del programa ya lo hacía en muchas ocasiones socialmente relevantes y con lenguaje espontáneo que no había sido enseñado”.

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