Las mujeres que desarrollan demencia padecen una reducción de peso hasta 10 años antes de empezar a perder la memoria

MADRID, 17 (EUROPA PRESS)

Las mujeres que desarrollan demencia padecen un declive en su peso que se inicia hasta 10 años antes de empezar a perder la memoria en comparación con aquellas que no desarrollan esta dolencia, según un estudio de la Clínica Mayo de Estados Unidos que se ha hecho público durante la Conferencia de la Asociación Internacional de Alzheimer, celebrada recientemente en Madrid.

Según David Knopman, autor principal del estudio, durante el estudio descubrieron que el peso de aquellas mujeres que desarrollaban demencia había ido descendiendo muchos años antes del inicio de los síntomas.

“Esto ilustra los cambios que se producen antes de la pérdida de memoria y el declive mental en la demencia. Creemos que la enfermedad cerebral comienza a interferir de alguna forma con el mantenimiento del peso corporal mucho antes de afectar a la memoria y al razonamiento”, señala Knopman.

Los investigadores analizaron los registros médicos de personas que habían pasado por la consulta médica en el Condado de Olmsted, al que pertenece la Clínica Mayo, que fueron diagnosticadas con inicio de demencia entre 1990 y 1994. Identificaron a 560 pacientes y, por comparación, también identificaron a un grupo de personas similares en edad y género que no desarrollaron demencia. Se examinó el peso de cada paciente, y de los que no desarrollaron la enfermedad, en el año en el que se diagnosticó la demencia y en los 20 a 30 años anteriores.

Según los investigadores, en las mujeres que no desarrollaron demencia, 30 años antes del inicio de la enfermedad en su pareja asignada, su peso medio era de 63,5 kilogramos y en el año en el que su pareja fue diagnosticada con la enfermedad pesaba 64,4 kilogramos. Las mujeres que más tarde desarrollarían demencia tenían el mismo peso pero cuando fue diagnosticada bajó a los 61,7 kilogramos diez años antes del inicio de los síntomas y a los 58 cuando comenzaron éstos.

Los autores explican que aún se desconoce la causa de la pérdida de peso en estas mujeres que desarrollan demencia, algo que abre nuevos interrogantes sobre la enfermedad en el campo de la investigación.

Los investigadores no creen que la disminución en el peso pueda convertirse en un indicador para el diagnóstico de la demencia pero consideran que el estudio de los mecanismos que interfieren con el peso podría ayudar a comprender mejor cómo se desarrolla la enfermedad.

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