Nuevas investigaciones desvelan cómo vivían los neandertales en la Sierra de Atapuerca

La arqueóloga Marta Navazo demuestra que en el Paleolítico medio las sociedades de homínidos eran cazadoras-recolectoras

BURGOS, 15 (EUROPA PRESS)

Investigaciones realizadas en el marco de la Cátedra Atapuerca, iniciativa conjunta de la Fundación Duques de Soria y la Fundación Atapuerca, abordan por primera vez cómo era la subsistencia y los movimientos de los homínidos en aquella sierra burgalesa y establece que los neandertales formaban sociedades cazadoras-recolectoras.

Así lo establece la Tesis Doctoral de Marta Navazo, merecedora de la calificación de sobresaliente cum laude en la Universidad de Burgos y según la cual los neandertales no se ciñeron ni a un tipo de hábitat ni a un estereotipado modelo de ocupación.

Frente a la imagen de nomadismo errático con la que se ha dibujado a estos homínidos, la autora defiende la existencia de patrones de ocupación variados, en cuevas, al aire libre, en ladera, terrazas o altozanos, así como que sus movimientos no estaban condicionados por los grandes ríos o valles y que el tránsito y deambulación de las gentes se desarrollaba a través de pequeños ríos como el Pico.

El trabajo de Marta Navazo parte del diseño de un nuevo método de prospección de todo el entorno de la sierra, con el que ha localizado varios centenares de sitios arqueológicos que abarcan desde el Paleolítico inferior a la Edad del Bronce. La autora ha seleccionado una treintena de sitios correspondientes al Paleolítico medio para conocer el territorio económico del linaje de los neandertales, las características de su tecnología, la selección de los espacios ocupados y las líneas de movimientos y relaciones establecidas.

Uno de los pilares más importantes de la tesis es el estudio de las áreas de abastecimiento de materia prima para confeccionar los instrumentos. Navazo llega a concretar las zonas donde los homínidos seleccionaban los nódulos y bloques silíceos para la talla.

El estudio de la cadena de transformación de las rocas duras le permite reconstruir la tecnología empleada y los formatos buscados para los instrumentos. Hay también un estudio de las pátinas de los objetos y de las variaciones en los tamaños de los filos que permite descubrir cómo los grupos humanos hacían reiteradas visitas a los mismos lugares a lo largo del tiempo. Los estudios experimentales con el laboreo agrícola permiten conocer el grado de integridad y de alteración de estos yacimientos prehistóricos.

La sierra de Atapuerca fue el territorio económico para muchas generaciones de homínidos, por la abundancia de agua y materia prima, el trasiego constante de animales, la instalación en diversos pisos de recursos vegetales a lo largo de distintas estaciones y por la creación de lazos sociales ligados a un paisaje, generados por las propias colectividades implicadas.

Frente a la ya conocida riqueza de los yacimientos cavernarios de Atapuerca, este estudio permite por primera vez demostrar que esa misma intensidad de poblamiento es reconocible a través de los centenares de sitios arqueológicos que rodean a dicha sierra.

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