Un estudio español concluye que una dieta rica en aceite de oliva puede prevenir las enfermedades del páncreas

GRANADA, 8 (EUROPA PRESS)

Expertos del grupo de investigación de Fisiología Digestiva y Nutrición de la Universidad de Granada (UGR) han estudiado la resistencia que presentan las células pancreáticas ante agentes tóxicos, como son el alcohol o los ácidos biliares, al cambiar el tipo de grasas de las membranas celulares y han concluido que una dieta rica en aceite de oliva hace “más resistentes” a las células frente a este tipo de daños.

El páncreas es una glándula que sirve para fabricar y segregar enzimas que intervienen en la digestión de los alimentos, así como diversas hormonas que participan “de modo importante” en el mantenimiento de la concentración normal de glucosa en sangre, siendo la más conocida la insulina, según indicó a Europa Press Andalucía Investiga en un comunicado.

Una de las enfermedades pancreáticas que cursan con un proceso inflamatorio es la denominada pancreatitis. Así, los cálculos biliares y el abuso de ingesta del alcohol son la causa de 60 al 80 por ciento de pancreatitis aguda, siendo la incidencia de 100 a 400 nuevos casos al año por cada 100.000 habitantes. El proceso se hace crónico cuando se prolonga en el tiempo y cursa con una alteración de la estructura de la glándula. En España, el 85 por ciento de los casos de pancreatitis crónica son de origen alcohólico.

De este lado, los especialistas han llevado a cabo un estudio “in vitro” para determinar el papel que juegan los aceites de oliva y girasol de la dieta en el proceso del daño celular de células pancreáticas. Para ello, han sometido a una misma dieta a roedores, siendo la única diferencia el aporte de ácidos grasos: aceite de oliva o aceite de girasol, durante ocho semanas, un periodo de tiempo que, según el director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la UGR, Emilio Martínez, es “suficiente” para modificar la composición lipídica de las membranas celulares pancreáticas. En el caso de los humanos se requeriría un mínimo de tres meses para conseguir tal efecto.

Transcurrido este tiempo, las células aisladas en un medio de cultivo o las procedentes de los animales han sido estimuladas con los dos agentes más comunes implicados en la pancreatitis: los ácidos biliares y el etanol. Así, los expertos han estudiado los mecanismos celulares y moleculares como la secreción de amilasa (enzima), señales de traducción, estabilidad del citoesqueleto (mantiene la forma de la célula), producidos por la inducción de este daño sobre las células acinares pancreáticas.

Según Martínez, el objetivo de esta investigación “es determinar el perfil lipídico óptimo para que el daño causado por estos agentes a las células pancreáticas, sea menor y reversible”. Esta información permitirá, además, recomendar el consumo de un tipo u otro de grasa, con vista a prevenir las patologías pancreáticas.

Actualmente, los científicos trabajan sobre una línea celular procedente de un cáncer de páncreas, la AR4-2J, que tiene la ventaja de adaptarse a los dos tipos de grasa en solo 48-72 horas y permiten además llevar a cabo estudios relacionados con el cáncer de esta glándula.

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