Nuevos estudios revelan que el origen del género Homo podría estar en Asia, según la Cátedra Atapuerca

BURGOS, 2 (EUROPA PRESS)

Las últimas investigaciones en el campo de la Peleoantropología revelan que el origen del género Homo podría estar en Asia, tal y como recoge una de las principales conclusiones extraídas de la tesis doctoral sobre la evolución del aparato dental en homínidos de María Martinón-Torres, miembro de la Cátedra Atapuerca y del equipo investigador en dicho yacimiento.

Este estudio es el primer fruto de la Cátedra Atapuerca, iniciativa conjunta de la Fundación Duques de Soria y la Fundación Atapuerca. Además, esta tesis se ha desarrollado bajo el Tratado de Cooperación Científica entre el Reino de España y la República de Georgia, con el apoyo de la Fundación Duques de Soria y del Museo Nacional de Georgia.

Tradicionalmente, África se ha considerado la cuna no sólo de nuestra propia especie sino también de nuestro género. El género Homo, al que pertenecemos los humanos actuales, se caracteriza, a grandes rasgos, por una locomoción bípeda, la capacidad de desarrollar tecnología y un incremento del tamaño cerebral respecto a especies anteriores, como las del género Australopithecus.

Sin embargo, la evidencia fósil señala a Asia como primer escenario en el que encontramos una población claramente atribuible al género Homo. Se trata de la especie Homo georgicus, hallada en el yacimiento de Dmanisi (República de Georgia) con 1.8 millones de años de antigúedad. De hecho, la comunidad científica considera actualmente y de forma abierta la posible atribución de la especie africana, Homo habilis, al género Australopithecus.

El estudio revela que los homínidos del yacimiento de Dmanisi son los mejores candidatos para representar el ancestro común de las especies Homo ergaster y Homo erectus. María Martinón-Torres incide en que la división entre África y Asia es una herencia de la visión greco-romana del planeta, y esta frontera fue diferente de la que vivieron especies humanas pretéritas. De hecho, la zona del Próximo Oriente podría considerarse como parte efectiva de África durante el Pleistoceno.

La zona del Levante habría sido un cruce de caminos donde las migraciones de homínidos pudieron producirse tanto de África a Asia, como de Asia a África. Esto significaría que Homo ergaster pudo originarse en Asia, o que evolucionó a partir de una población de Homo georgicus que se extendió por el continente africano.

A su vez, y concordando con el análisis de una hemimandíbula encontrada en el nivel TD6 de la Gran Dolina (Atapuerca) en 2003, este nuevo estudio sobre la dentición incide en un posible origen asiático para la especie Homo antecessor, y su relación con la especie Homo erectus.

Estos resultados ratificarían que los grandes capítulos de la historia de nuestro género se habrían desarrollado en Asia, y que únicamente el capítulo final, el relacionado con el origen de Homo sapiens, habría ocurrido en África.

Este trabajo, codirigido por el profesor José María Bermúdez de Castro, director del Centro Nacional sobre la Evolución Humana y codirector del Proyecto Atapuerca, representa el análisis más completo y exhaustivo de la evolución del aparato dental en los homínidos, e incluye el análisis de casi todo el registro fósil dental que existe del Pleistoceno de África y Eurasia, y parte del Plioceno, como pueden ser las magníficas colecciones de los yacimientos de Atapuerca o Dmanisi.

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