El hidrógeno sustituirá a los combustibles fósiles hacia mitad de siglo, según un experto del CSIC

MALAGA, 19 (EUROPA PRESS)

El investigador del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica del CSIC, Miguel Antonio Peña Jiménez, declaró que hasta que el hidrógeno sustituya a la energía actual en grandes cantidades “habrá que esperar al menos al 2050”.

En un comunicado remitido a Europa Press por la Consejería de Innovación, Ciencia y Tecnología, Peña Jiménez, que ha impartido la primera de las conferencias del IV Congreso Andaluz de Ingeniería Química celebrado en Málaga, indicó que, “en unos cinco años podremos comprar los primeros coches que funcionen con pila de hidrógeno”.

El investigador señaló además, “que el hidrógeno también se usará en la electrónica, para portátiles y móviles que funcionen mediante una pequeña pila recargable”.

Asimismo, insistió en que el hidrógeno “no es una fuente de energía en sí, sino un vector energético que permite almacenar energía para usarla cuando sea necesario”. Esto se consigue mediante las pilas de combustible, que transforman la energía química del hidrógeno en energía útil –mecánica, eléctrica o térmica–.

Peña Jiménez recordó también que, “aunque abundante en el Universo, el hidrógeno no existe en la tierra de modo natural, por lo que es necesario producirlo a partir de otras fuentes de energía”.

Según indicó, “el modo más común de hacer esto es a partir de gas natural, una técnica que se conoce desde los años 30 pero que tiene varios inconvenientes, entre ellos la emisión de dióxido de carbono. Otros métodos de producción, como el petróleo, los hidrocarburos o las gasolinas, tienen el mismo problema”.

El hidrógeno también puede producirse por energías renovables y “éste es el camino por el que hay que apostar”, según Peña Jiménez. “Una opción es hacerlo a partir de biomasa, que emite CO2 neutro. La otra es usar la energía generada por las centrales eólicas para producir hidrógeno a partir del agua mediante electrolisis”.

Además, destacó que un segundo problema “es el almacenaje del hidrógeno así producido, ya que de momento, no existe una solución idónea”. Peña indicó que las tres más usadas son comprimirlo, licuarlo o almacenarlo mediante hidruros metálicos, y añadió que todas ellas, “presentan grandes inconvenientes”.

Pese a estos problemas aún sin resolver, “la tecnología del hidrógeno es una apuesta fuerte por parte de empresas e instituciones”, concluyó.

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