Dinamarca inaugura mañana la mayor planta del mundo de captura de CO2

BRUSELAS, 14 (EUROPA PRESS)

Dinamarca inaugurará mañana la mayor planta del mundo de captura de dióxido de carbono, resultado de investigaciones financiadas con el programa marco de la Unión Europea. Esta nueva tecnología permite atrapar las emisiones de CO2 que generan las centrales eléctricas convencionales y las refinerías de petróleo.

La planta piloto, denominada “Castor”, se encuentra en la central de Elsam, cerca de la ciudad danesa de Dinamarca. A juicio de la Comisión, permitirá mejorar los procedimientos de captura del CO2, facilitar la aceptación de la tecnología por parte de los ciudadanos y reducir sensiblemente los costes.

El Ejecutivo comunitario subrayó que la tecnología empleada para capturar y almacenar las emisiones de carbono constituye un punto intermedio entre el sistema energético actual, que se basa en los combustibles fósiles y un sistema que no emita dióxido de carbono.

“El desarrollo de tecnologías de captura y de almacenamiento de CO2 nos permite reducir las emisiones a medio plazo y mejorar la calidad del aire mientras desarrollamos las energías renovables que no contienen dióxido de carbono” declaró el comisario responsable de Ciencias de la investigación, Janez Potocnik.

Según las estimaciones de Bruselas, en un futuro próximo los combustibles fósiles continuaran representando el 85 por ciento del consumo energético, lo que hará difícil el logro de los objetivos de reducción de CO2 marcados por el protocolo de Kioto pese a que se dé más importancia a las energías renovables o la energía nuclear.

Por lo tanto, la captura de emisiones puede ayudar en un primer momento a recortar las emisiones, y dar tiempo a los países a poner en marcha una economía energética prácticamente sin dióxido de carbono. Esta tecnología es, según la Comisión, un complemento perfecto a la estrategia basada en el hidrógeno, porque permite obtenerlo a partir de combustibles fósiles.

Los sistemas de recuperación operan de tal forma que capturan las emisiones que producen las centrales eléctricas y las almacenan en el subsuelo, para que no puedan interactuar con la atmósfera y no produzcan el conocido como efecto invernadero. El sistema es eficaz sobre todo en las centrales eléctricas que utilicen carbón y en las refinerías de petróleo, las más contaminantes.

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