Los microbios probióticos estimulan el sistema digestivo y refuerzan el inmunológico, según expertos

MADRID, 6 (EUROPA PRESS)

Investigadores de la Universidad de Michigan han descubierto que una de las claves de la buena salud está en los microbios probióticos, que viven en el tubo digestivo y que, no solo ayudan ayudan a estimular la salud digestiva sino también el sistema inmunológico, según informa hoy la institución académica en un comunicado.

“La bacteria probiótica, conocida como la bacteria “buena”, puede incluso ser una de las claves para entender la obesidad”, asegura Gary Huffnagle, un investigador del Sistema de Salud de la Universidad de Michigan y uno de los científicos líderes en EEUU en el área de investigación sobre la bacteria probiótica.

“La investigación actual sobre el mundo de microbios revela numerosos beneficios de mantener una dieta rica en nutrientes probióticos”, dice Huffnagle, ya que estos microbios “buenos” trabajan con el sistema inmunológico del cuerpo para mantener en sus límites o expulsar a los microbios “malos”, causantes de las enfermedades.

Según explica este experto, los probióticos son bacterias que están incluidas en numerosos alimentos y se puede aumentar su consumo ingiriendo una mayor cantidad de productos lácteos cultivados, como quesos y yogurt y los alimentos que fomentan y multiplican los probióticos en los productos lácteos, como condimentos, té, vino tinto, frutillas, frambuesas, manzanas y frijoles.

ANTIBIÓTICOS, PROBIÓTICOS Y OBESIDAD

Huffnagle señala que los antibióticos no solo actúan contra los microbios “malos” sino también contra los “buenos” pero advierte que son necesarios para combatir algunas enfermedades. En ese sentido manifiesta que “se ha descubierto que eliminar los microbios buenos de nuestro cuerpo crean un sistema inmunológico más débil, que, creemos, causa un mayor número de enfermedades crónicas, incluidas alergias y asma”. Por ello, el experto recomienda que “una vez que se haya ingerido los antibióticos recomendados por el médico, hay que consumir después alguna forma de suplemento probiótico para recuperar la microflora en el intestino, lo que ayuda a una mejor recuperación”.

Según informa la Universidad de Michigan en su comunicado, otra de las áreas emergentes de investigación, iniciada por varios científicos en EEUU, estudia la posible relación entre los microbios probióticos y la obesidad. Sobre este punto Huffnagle advierte que desde hace años la industria agrícola sabía que cuando al ganado enfermo se le suministraba antibióticos, aumentaba de peso, “lo que llevó a la práctica común en ese sector de dar a los animales una variedad de antibióticos en dosis bajas”

En opinión de este experto, los antibióticos cambian el metabolismo de los animales creando la eficacia potenciada de alimentación y una mayor capacidad para mantener las grasas: “Consumimos los antibióticos para recuperarnos de una enfermedad causada por microbios, pero a cambio, la grasa que comemos se mantiene dentro del organismo en vez de convertirse en energía”, explica el investigador.

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