C.Valenciana.- Alergólogos del Hospital General de Castellón estudian la primera vacuna contra la alergia a la avellana

CASTELLON, 20 (EUROPA PRESS)

El doctor Ernesto Enrique, de la sección de Alergología del Hospital General de Castellón, dirige un estudio sobre la primera vacuna sublingual contra la alergia a la avellana. Este proyecto de investigación de carácter nacional sobre alergia alimentaria ha sido posible gracias a que ya están descritas las proteínas alergénicas de este alimento, según informaron fuentes de la Generalitat Valenciana.

La incidencia de esta patología en la población general es de 5 por cada 1.000 personas, y su principal problemática radica en que la avellana es muy utilizada en la cocina de España, incluso se encuentra camuflada en multitud de salsas, helados y productos de repostería, según dichas fuentes.

La sintomatología típica de la alergia alimentaria es el picor de boca al consumir el alimento, la aparición de urticaria en la piel e hipotensión, reacciones todas ellas “claves” en la detección, pero que han sido difícilmente combatibles a lo largo de la investigación en Alergología.

Hasta ahora, el único tratamiento viable para combatir la alergia alimentaria es una dieta estricta de prohibición de alimentos, lo cual conlleva la pérdida de calidad de vida para el paciente y un peligro de posibles reacciones accidentales, bien sea por alérgenos ocultos, bien por contaminación alergénica durante el procesamiento de los alimentos.

Para tratar de combatir esta problemática, un equipo de especialistas ha emprendido una investigación para la obtención de una vacuna que sustituya a la tradicional prohibición de la ingesta del alimento y que, a la vez, permita consumirlo sin riesgos, apuntaron las citadas fuentes.

Este estudio ha trabajado con un grupo de 24 pacientes que presentaban alergia a la avellana, a los cuales se les facilitaba un preparado de chocolate para llevar a cabo el diagnóstico.

Para combatir las reacciones que esta ingesta podía provocar, los especialistas emplearon una vacuna sublingual que debía aplicarse diariamente, consistente en la aplicación bajo la lengua de 5 gotas del preparado. Los resultados han sido “positivos” en los pacientes tratados con el medicamento.

La duración del estudio es de tres años. A partir de ahora los especialistas deben analizar los resultados obtenidos y determinar las implicaciones de la investigación a largo plazo, señalaron.

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