Economía/Energía.- Aprobado el Plan Nacional de Reducción de Emisiones de las Grandes Instalaciones de Combustión

MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

El Consejo de Ministros aprobó hoy el Plan Nacional Español de Reducción de Emisiones de las Grandes Instalaciones de Combustión (PNRE-GIC), cuyo objetivo es cumplir con los compromisos establecidos en el ámbito de la Unión Europea sobre reducción de emisiones de dióxido de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx) y partículas procedentes de las grandes instalaciones de combustión que entraron en funcionamiento antes del mes de julio de 1987.

El PNRE-GIC ha sido elaborado de acuerdo con la Directiva 2001/80/CE del Parlamento Europeo y del Consejo sobre limitación de emisiones a la atmósfera de determinados agentes contaminantes procedentes de grandes instalaciones de combustión, que establece una serie de compromisos sobre reducción de emisiones de SO2, de NOx y de partículas procedentes de grandes instalaciones de combustión, que son las que tienen una potencia térmica igual o superior a 50 Mw.

Los compromisos de reducción de emisiones podían ser asumidos por los Estados miembros adoptando las medidas adecuadas para garantizar que todas las autorizaciones de explotación de las instalaciones existentes incluyan requisitos relativos al respeto de los valores límite de emisión de SO2, de NOx y de partículas, o velando porque las instalaciones existentes se sometan a un plan nacional de reducción de emisiones que produzcan un efecto equivalente

España ha optado por la elaboración de un plan nacional de reducción de emisiones, que se diferencia del Plan Nacional de Asignación (PNA) de emisiones aprobado el pasado año en que este último tiene como objetivo reconducir el cambio climático mediante la reducción de los gases que provocan el efecto invernadero, mientras que el del Plan Nacional de Reducción de Emisiones es la estrategia de la UE para combatir la acidificación en el territorio comunitario.

Entre los principales contenidos del PNRE-GIC destaca el establecimiento de instalaciones incluidas dentro de los compromisos globales de reducción de emisiones (“burbuja nacional”) y las excluidas de estos compromisos por acogerse a las excepciones contempladas en la Directiva.

Además, el Plan calcula las emisiones anuales totales correspondientes a las instalaciones incluidas en la “burbuja nacional” y señala las medidas a adoptar por la Administración General del Estado para su control y seguimiento.

La modalidad llamada “burbuja nacional” consiste en que el Gobierno, previa consulta con las comunidades autónomas, incorpora en el nuevo Plan las medidas oportunas para que se consiga a partir del 1 de enero de 2008 unas reducciones de NOx, SO2 y partículas similares a las que se hubieran alcanzado aplicando los valores límites de emisión establecidos para las nuevas instalaciones.

Una vez obtenidos los resultados correspondientes al conjunto de instalaciones comprendidas en la burbuja, el control del cumplimiento de las reducciones establecidas en el Plan se efectúa globalmente, es decir, se pretende que la cifra calculada no se sobrepase por la suma de las emisiones de todas las centrales en este régimen, para lo que se harán las correspondientes labores de seguimiento. En el Plan no existe la compra de derechos de emisión.

PARTICIPACION DE LAS COMUNIDADES AUTONOMAS.

El texto aprobado encomienda a los ministerios de Industria, Turismo y Comercio y de Medio Ambiente la elaboración de las disposiciones legales necesarias para el control y seguimiento del cumplimiento del mismo, así como para recabar, cuando sea necesario, la participación de las comunidades autónomas para el desarrollo de las medidas contempladas en el referido Plan.

Dicha participación resultará indispensable ya que una vez aprobado el PNRE-GIC será necesario determinar en coordinación con las comunidades autónomas y los propietarios de las instalaciones, el reparto de emisiones a nivel de empresa (burbujas de empresa) y las emisiones específicas a nivel de instalación, dato éste último, necesario para formular la autorización ambiental entregada por parte de las autonomías.

De la aplicación del PNRE-GIC se espera conseguir reducciones del 80% de las emisiones de SO2, del 11% de NOx y del 53% de partículas procedentes de las grandes instalaciones de combustión existentes.

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