Sociedades científicas y médicos piden al Senado que “se mantenga firme” contra el tabaco en las empresas y bares

MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, formado por sociedades médico-científicas y profesionales, ha pedido por carta a los senadores que se “mantengan firmes” contra el tabaco en las empresas y en los centros de ocio durante la tramitación en la Cámara Alta de la nueva ley que regula el consumo y publicidad del tabaco.

Este colectivo ha escrito a los miembros del Senado para pedirles firmeza porque “ha habido múltiples presiones para cambiar el contenido (de la ley) previamente aprobado en el Congreso”. Para el presidente del Comité, Rodrigo Córdoba, la inexistencia de espacios para fumar en los centros de trabajo es “la mejor solución para la salud de todos y la productividad de las empresas”. Y la separación física de fumadores y no fumadores en los centros de ocio es “impecable”.

“Con leyes claras y firmes no se van a originar conflictos, como no ha ocurrido en ningún país ni en decenas de empresas españolas que ya aplican esta medida desde hace años”, agrega este médico.

Según los especialistas, siete de cada diez trabajadores que fuman desean abandonar el tabaco cuanto antes, un objetivo que “se verá facilitado” si a partir del próximo 1 de enero (fecha de entrada en vigor de la nueva ley) las empresas son espacios sin humo.

“Es una cuestión de mentalidad. Los fumandores saben que en cierto modo se les pasan las ganas de hacerlo cuando entran en un recinto donde no se puede fumar. Es uno de los aspectos psicológicos que están relacionados con el tabaco”, expone Rodrigo Córdoba.

El Comité quiere lanzar un mensaje no sólo a los trabajadores fumadores sino también a los empresarios, que evitarán, si la ley se mantiene como ha salido del Congreso, invertir en preparar salas especiales y un “cierto absentismo laboral”.

CENTROS DE OCIO

El actual texto es a su juicio “impecable” también en su redacción sobre el tabaco en los centros de ocio, donde tendrán que establecerse separaciones físicas y ventilaciones independientes para que no se extienda el humo. Los senadores, según el Comité, se van a ver presionados para que extiendan el plazo de adaptación de los locales a lo que manda la ley, que es de ocho meses.

Al respecto, Rodrigo Córdoba señala que prolongar este periodo, como defienden los hosteleros, “tendría como efecto una pérdida de crecibilidad de la ley”.

En su opinión, el tabaco no tiene que estar prohibido, pero la regulación debe ser muy estricta para que en unos años “pierda su carácter epidémico”. “La libertad individual termina cuando se pone en juego la salud y el derecho de los demás a no respirar humo ajeno”, concluye el especialista.

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