El 76% de los pacientes de VIH aceptarían un tratamiento autoinyectable si se lo recomendara el médico, según estudio

Un experto español aboga por dedicar más atención a cómo afectan los tratamientos a la calidad de vida de los pacientes

DUBLIN, 18 (de la enviada especial de Europa Press, María Pin)

Un 76 por ciento de pacientes aceptarían un tratamiento autoinyectable contra el VIH si su médico se lo recomendase, según se desprende de los resultados del estudio Open Mind, presentado hoy en el X Congreso Europeo sobre SIDA, que se celebra del 17 al 20 de noviembre en Dublín (Irlanda).

El proyecto ha sido diseñado por el profesor de psicología de la Universidad de Brighton (Reino Unido), Rob Horne, en colaboración con el laboratorio Roche, y para llevarlo a cabo se han realizado 499 entrevistas a médicos y 603 a pacientes de seis países distintos (Francia, Alemania, Italia, España, Reino Unido y Estados Unidos).

El objetivo era identificar las facilidades y trabas relacionadas con el uso de antirretrovirales inyectables, desde las perspectivas de médicos y pacientes. Todos los pacientes tenían mas de 16 años, recibían tratamiento antirretroviral y tenían una experiencia al respecto (habían recibido al menos ocho antirretrovirales, incluido el tratamiento actual, aunque no necesariamente habían sufrido fracasos terapéuticos).

Por su parte, los médicos eran especialistas en el VIH o en enfermedades infecciosas y trataban a pacientes infectados por el VIH, con una experiencia de al menos 3 anos en la medicación antirretroviral. Se calculó que al menos un 15 por ciento de pacientes atendidos en consulta tenían experiencia en el tratamiento de VIH.

La principal conclusión de este estudio, según Horne, es que los pacientes están más dispuestos a aceptar un tratamiento autoinyectable de lo que muchos médicos piensan. “Aunque los médicos intentan adaptar los tratamientos a los pacientes con la mejor intención, podrían estar limitando realmente el uso de enfuvirtida (comercializado como Funzeon por Roche) en los que mas lo necesitan”, explicó.

UN TRATAMIENTO DE RESCATE CON MENOS PILDORAS

Enfuvirtida es un inhibidor de la fusión que se utiliza actualmente como “tratamiento de rescate” en aquellos pacientes que han fracasado con otros fármacos. El doctor Mike Youle, director de la Unidad de Investigación Clínica del VIH del Royal Free Hospital de Londres y coautor del estudio, comentó que una de las ventajas del tratamiento autoinyectable es que reduce el numero de píldoras que el paciente debe ingerir, con lo que los efectos gastrointestinales son menores. En general, este medicamento debe inyectarse dos veces al día.

Sin embargo, las cifras revelan que sólo una cuarta parte (28 por ciento) de los enfermos que son posibles candidatos al tratamiento autoinyectable con enfuvirtida han comentado esta opción con sus médicos y exclusivamente un 10 por ciento recibieron este tratamiento.

Por el contrario, frente a un 24 por ciento de pacientes que se niegan a someterse a un tratamiento autoinyectable, un 41 por ciento se manifiesta moderadamente dispuesto a considerarlo y otro 35 por ciento estaría altamente dispuesto a tomarlo en cuenta si es mas eficaz para tratar el VIH.

El estudio demuestra también que las actitudes y experiencias de cada médico respecto a las autoinyecciones son motivadores importantes a la hora de desestimar el tratamiento. Así, Horne apuntó que los médicos que han adquirido gran experiencia en el uso de enfuvirtida tienen más probabilidades de justificar el empleo del tratamiento autoinyectable en cuanto a tiempo y recursos y menos probabilidades de dudar de su eficacia en comparación con los tratamientos orales.

“Dada la posibilidad cada vez mayor de usar fármacos inyectables diseñados por biotecnología, como anticuerpos monoclonales, estos resultados tienen consecuencias importantes para una amplia variedad de campos terapéuticos. Esperamos presentar los resultados definitivos el próximo ano”, comento.

En definitiva, del estudio revela algunas de las razones fundamentales por las que los médicos son reacios a plantear el tratamiento autoinyectable: la idea de los facultativos de que los pacientes rechazaran el tratamiento; su convencimiento de que ademas no serían capaces de asumirlo (autoinyectarse dos veces al día en lugar de la toma oral de pastillas) y la idea, que según estos expertos es “errónea”, de que las directrices internacionales no recomiendan su uso.

En este sentido, Youle recalcó que el origen de estas planteamientos entre los médicos se debe en gran medida a la falta de una relación y un dialogo mas directo con los pacientes debido especialmente a que aumenta su numero en las consultas dado que se ha reducido drásticamente la mortalidad.

Por ello, apostó por generar una mayor relación médico-paciente, si es necesario fuera del horario de consulta, por ejemplo a través de la nuevas tecnologías, como el correo electrónico y, al mismo tiempo, facilitar a los pacientes que intercambien experiencias con otros enfermos que se autoinyectan y pueden transmitir realmente la incidencia de este tratamiento en su vida diaria.

Es el caso de Tristán, un belga de 23 anos hemofílico al que se le detectó el virus con cuatro años y que, según el mismo relato en el Congreso, llegó al tratamiento autoinyectable después de haber fracasado con otros tratamientos. “Era una de mis ultimas posibilidades, porque tenía resistencia al resto de tratamientos -relató–. Una de mis motivaciones para tomarlo es que antes tenía que tomar 22 píldoras al día y ahora sólo tomo ocho, y me inyecto dos veces al día. La mayoría de pacientes que conozco que tienen este tratamiento han obtenido excelentes resultados”.

ENCUESTA ESPANOLA SOBRE CALIDAD DE VIDA

Precisamente, uno de los temas tratados en el X Congreso Europeo sobre Sida es la necesidad de que los facultativos atiendan no sólo al tratamiento que mas beneficia biológicamente al paciente sino que también tengan en cuenta cómo afecta a su calidad de vida y a la adherencia al mismo. Así lo explico, el jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital General Universitario de Valencia, Enrique Ortega, que considera que es necesario que el medico se ponga mas en el lugar del paciente a la hora de valorar cómo afectan la enfermedad y su tratamiento en otros aspectos de su vida.

En este sentido, adelantó que el próximo ano se conocerán los resultados de una Encuesta Nacional realizada en España y denominada “Estudio Ipanema” que tratara medir el impacto de los tratamientos en la calidad de vida de los pacientes. “Estudios anteriores ponen de manifiesto que el paciente prima en su calidad de vida la ausencia de efectos secundarios y la tolerancia al tratamiento, frente al numero de píldoras que ha de administrarse”, recalco.

Por otro lado, este experto español se refirió a algunas de las lineas de investigación futura de tratamientos contra el VIH y apostó por la búsqueda de dosis individualizadas según las características de cada paciente. “En dos o tres años se empezarán a determinar las dosis en función de las características de cada paciente, no sólo del peso, sino de otras características que pueden exigir diferentes dosis segun el paciente”, comento. En definitiva, se trata de buscar para cada uno de ellos la dosis mínima eficaz, lo que mejorara la hepatotoxicidad del paciente.

Ortega también participo en la presentación de la nueva formulación del inhibidor de la proteasa mesilato saquinavir (comercializado por Roche como Invirase de 500 miligramos), recientemente aprobada en España. En este sentido, destacó que se reducen la toma de píldoras de cinco a tres (incluyendo el potenciador ritonavir) cada 12 horas. Además, el fármaco no requiere refrigeración y las píldoras son más pequeñas. El mesilato saquinavir fue el primer inhibidor de la proteasa aprobado para el tratamiento del VIH hace 10 años.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *