Las regiones mediterráneas serán las más vulnerables de Europa este siglo ante el cambio climático, según un estudio

Los científicos esperan un ascenso de las temperaturas y de la frecuencia de las sequías en este siglo

PALMA DE MALLORCA, 29 (EUROPA PRESS)

Las regiones mediterráneas serán en este siglo las áreas más vulnerables de Europa ante el cambio climático, según un estudio dirigido por el Instituto de Investigación del Impacto Climático de Postdam (Alemania) que se publica esta semana en la revista “Science”. En el estudio ha participado el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Según los investigadores, esta vulnerabilidad de regiones como la península ibérica se debería al aumento de temperaturas y la reducción de precipitaciones, lo que llevaría a un incremento de la frecuencia y gravedad de las sequías, aumentando el riesgo de incendio y la pérdida del potencial agrícola y forestal.

El estudio, en el que han participado 16 instituciones de investigación europeas, está basado en el proyecto europeo ATEAM (“Advanced Terrestrial Ecosystem Assessment and Modelling”) y analiza el cambio global a escala europea, presentando un amplio rango de proyecciones del cambio climático y de los usos del territorio europeo en el siglo XXI.

Los científicos simularon los efectos de los cambios en la fertilidad del suelo, la disponibilidad de agua, y otras características del ecosistema como los cambios de clima y la respuesta humana, por ejemplo a través de la modificación de los patrones de uso de la tierra o el desplazamiento a nuevas áreas. La investigación también incluyó el registro de los propietarios sobre sus preocupaciones en lo relativo al futuro de estos servicios.

Santi Sabaté y Carles A. Grácia, profesores del Departamento de Ecología de la Universidad de Barcelona y del equipo de investigadores del CREAF han contribuido al estudio de los ecosistemas forestales. Según Sabaté explicó a Europa Press, “la idea es ofrecer estos resultados para dar a conocer cómo evolucionarán los ecosistemas según lo que hagamos y hacia dónde los dirijamos”. Para el científico, aunque el estudio supone una posibilidad futura, “es necesario considerar que existe la posibilidad de anticipación ante problemas que pueden venir y como mínimo, prepararnos y dar información útil para la toma de decisiones”.

Los investigadores españoles señalan que desde su inicio el estudio ha incorporado el diálogo con diversos agentes (agricultores, propietarios forestales, gestores de espacios naturales). “Queríamos saber cuáles eran los aspectos que más les preocupaban para conocer el tipo de variables o indicadores más válidos que teníamos que incluir en el proyecto”, explica Sabaté. En el caso de Cataluña, los agentes que han participado más directamente son los del Centro de Propiedad Forestal de la Generalitat.

MENOS LLUVIAS Y CAMBIOS EN LA GESTIÓN AGRÍCOLA

Según las conclusiones del estudio, debido al cambio climático la vulnerabilidad de muchas regiones europeas podría crecer en las próximas décadas y crear problemas en la economía, agricultura, medio ambiente y recursos naturales. El estudio es coherente con los resultados de otras investigaciones sobre el cambio climático.

La región mediterránea apareció como la más vulnerable al cambio global, en primer lugar porque aumentaban las temperaturas y se reducían las precipitaciones conduciendo a restricciones de agua, un mayor riesgo de incendios forestales, cambios hacia el norte en la distribución de las especies de árboles típicas y pérdidas de potencial agrícola. Las regiones de montaña también parecían vulnerables debido a la regresión de la zona de nieve y a la alteración del sistema hidrológico.

Según Miguel B. Araujo, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales, “los gerentes de las reservas naturales tendrán que enfrentarse a cambios sustanciales de la abundancia y distribución de las plantas y de las especies animales”. Según el investigador, en algunos casos habrá una necesidad de ampliar las áreas protegidas y crear corredores que permitan a las especies moverse a nuevas ubicaciones.

Según las conclusiones del estudio, debido al cambio climático en el 2080 un elevado porcentaje de la población mediterránea, entre el 14 y el 38 por ciento, podría vivir en cuencas con déficits hídricos, hecho que se agravaría con la creciente demanda de agua por el turismo y la agricultura.

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