Oceana marca tortugas marinas con satélite para saber sus movimientos y migraciones en el Mediterráneo y el Atlántico

PALMA DE MALLORCA, 26 (EUROPA PRESS)

Oceana ha puesto en marcha un programa de marcaje por satélite de una decena de tortugas marinas capturadas en el mar Mediterráneo frente a las costas españolas, una iniciativa a través de la cual los científicos de esta organización podrán saber diariamente los movimientos de estos animales, así como sus preferencias con respecto a profundidades y horas de actividad a lo largo del día.

Tanto en Baleares como en Canarias, los científicos de Oceana han llevado a cabo la toma de muestras de tejidos y la puesta del chip de identificación de cada uno de los ejemplares, según informó hoy esta organización para la investigación y defensa de los mares.

Tras la recogida de muestras, los científicos han puesto en el caparazón el transmisor por satélite que permitirá conocer sus hábitos migratorios, sus conductas y otros datos relevantes para proponer planes de gestión para su protección. Cada vez que la tortuga sale a la superficie para respirar, la marca satélite emite una señal que es transmitida a la sede de Oceana para recoger los datos y proceder al estudio de los mismos.

A bordo del Ranger, el catamarán que la organización ha utilizado durante los últimos ocho meses para conocer el estado de los mares y documentar los ecosistemas marinos, se ha procedido a la localización y marcado de un grupo de ejemplares subadultos que se concentran durante el verano en aguas del Mediterráneo occidental.

Durante este mes, investigadores de Oceana y de la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos del Archipiélago Canario (SECAC) están llevando a cabo una experiencia similar en Canarias a bordo del Oso Ondo, un barco especialmente fletado por estas organizaciones para llevar a cabo sus trabajos.

Gran parte de estas tortugas proceden de las playas de puesta de Estados Unidos y el Caribe, si bien también pueden encontrarse algunos ejemplares originarios del Mediterráneo Oriental, en especial de Grecia, Chipre y Turquía.

Oceana explica que se sabe que un gran número de tortugas marinas, tras abandonar el nido donde nacieron, se embarcan en una larga migración transatlántica que las lleva hasta las aguas del oeste mediterráneo. Después inician su camino de vuelta utilizando la corriente del Golfo hasta llegar de nuevo a sus playas de puesta tras completar más de 10.000 millas de viaje.

No obstante, la organización destaca que todavía se desconoce mucho de la biología de estos animales, como por ejemplo dónde pasan gran parte del año, en especial durante su etapa subadulta y en las épocas de invierno.

En experiencias previas, el seguimiento de las tortugas por medio del marcaje por satélite ya ha permitido arrojar alguna luz sobre las costumbres de estos animales. Así, se ha podido saber que las tortugas combinan parte de su vida en aguas atlánticas y mediterráneas, o que las hembras adultas pueden poner sus huevos en playas diferentes a lo largo de un mismo año.

Las tortugas boba (Caretta caretta) empiezan a reproducirse cuando alcanzan una longitud de caparazón superior a los 80 centímetros, momento en que suele tener cerca de 15 años. Los animales marcados tenían longitudes que iban entre los 33 y 70 centímetros de caparazón, por lo que ninguno de ellos es todavía reproductor y todavía se encuentran en la fase de migraciones y vida pelágica.

Oceana confía en que los datos que aporten estas tortugas también sirvan para identificar zonas de concentración, pautas de comportamiento y movimientos migratorios que posteriormente puedan ser utilizados para aplicar medidas de gestión que eviten los altos números de capturas accidentales que sufren estos animales en los palangres y otras artes de pesca.

Las medidas que se adopten en los próximos años para la protección de las tortugas marinas pueden ser vitales para la supervivencia de estas especies. En los últimos seis años, el número de hembras reproductoras de tortuga boba que han vuelto a las playas de puesta en Florida (Estados Unidos) ha disminuido a menos de la mitad. Y son estas poblaciones de Estados Unidos las que mantienen casi el 40% de la población mundial.

TORTUGA BOBA.

La tortuga boba es la especie más común en aguas europeas, pero también es la que mayor volumen de capturas accidentales sufre. Cada año, alrededor de 40.000 ejemplares quedan enganchados en los anzuelos de la flota mediterránea. Por esta razón Oceana está combinando este trabajo de marcaje con la colaboración en un proyecto del Instituto Español de Oceanografía con los pescadores de Carboneras (Almería) para mejorar la selectividad de esta pesquería.

El marcaje de tortugas marinas y su seguimiento por satélite se inscribe dentro de un Convenio de Colaboración entre Oceana y la Fundación Biodiversidad firmado recientemente. Las marcas colocadas sobre dos decenas de ejemplares subadultos de tortuga boba están empezando a mostrar los primeros datos, pero seguirán aportando información durante aproximadamente un año.

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