Científicos españoles investigarán en EE.UU. el uso de fármacos para ayudar a autoregenerar el corazón tras un infarto

BARCELONA, 4 (EUROPA PRESS)

Los científicos españoles Valentí Fuster y Bernard Nadal-Ginard iniciarán el próximo año en Estados Unidos un ensayo que consistirá en usar ciertos fármacos para ayudar a autoregenerar el corazón de personas que esperan un trasplante, tras haber sufrido un infarto de miocardio.

En el marco de un congreso que hoy se celebró en la clínica Teknon de Barcelona, Fuster señaló que, tras un infarto de miocardio, hay células del propio corazón que “pueden ser capaces de multiplicarse con la ayuda de fármacos” y que ayudan así a regenerar el tejido dañado.

Además, tras producirse un infarto y de forma natural, la médula ósea “envía” células madre adultas al miocardio, que también propician la autoregeneración de la parte afectada de este órgano vital.

Esta nueva línea de investigación, que ya se ha probado en cerdos, va más allá del implante en el corazón de células sanas procedentes de otras partes del cuerpo, como la médula ósea. “La inyección de células tiene un resultado temporal, mientras que esta nueva técnica puede ser algo permanente”, según Fuster.

Los fármacos que se inyectarán para activar la acción de estas células situadas en el corazón se deberán fabricar a partir de las citoquinas, sustancias de las propias células y que estimulan su diferenciación, explicó este científico.

PODER TRATAR A MÁS AFECTADOS.

Nadal-Ginard aseguró que el trasplante de células para ayudar a reparar el corazón tras un infarto “lleva mucho tiempo y es muy caro”. “De lo que se trata es de ofrecer un posible tratamiento a la mayoría, para que tenga un impacto en salud pública”, precisó.

Esta posible técnica, que todavía se está investigando, permitiría “inyectar estos fármacos a los pacientes que han sufrido un infarto y que llegan a urgencias”, lo que “también ayudaría a evitar que el resto de células del corazón que no han quedado dañadas empiecen a morirse”, según Nadal-Ginard.

En el Hospital Universitario de Valladolid empezaron hace tres años un experimento para implantar células madre procedentes de la médula ósea en el corazón, con el objetivo de ayudar a regenerar el miocardio en pacientes que han sufrido un infarto.

En total se han tratado a 100 personas y “se ha demostrado que es una técnica segura”, aseguró hoy el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital de Valladolid, Francisco Fernández Avilés. “Hay indicios de que puede ser un tratamiento eficaz”, añadió.

ESTUDIO CON 120 PACIENTES EN ESPAÑA.

Antes de finalizar este año, el equipo de Fernández Avilés iniciará un ensayo con 120 pacientes de varios hospitales de Castilla y León para comparar esta técnica con el tratamiento habitual para tratar el infarto de corazón y la inyección de quitocinas.

En el mismo congreso también participó el director del centro de medicina regenerativa de Barcelona, Juan Carlos Izpisúa, que trabaja en la investigación de células madre embrionarias y en su futura implicación para curar ciertas enfermedades.

Izpisúa destacó que uno de los avances que podrán ser más prometedores será cuando finalmente los científicos puedan clonar una célula de una persona enferma y ponerla en un tubo de ensayo para poder investigar.

“Esto nos permitirá experimentar con distintos fármacos y técnicas, evitando que se tenga que ensayar con todo el ser humano”, aseguró este científico, director del Centro de Células Madre del Instituto Salk de Estados Unidos.

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