Nobel.- Expertos españoles elogian a los premiados por la revolución que supuso su descubrimiento

MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

El jefe de la Unidad de Gastroenterología del Hospital Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, Joan Monés, expresó hoy a Europa Press su satisfacción por la entrega del Premio Nobel de Medicina y Fisiología 2005 a los australianos Barry j. Marshall y J. Robin Warren por sus trabajos sobre la bacteria “Helicobacter pylori” ya que sus investigaciones supusieron un cambio radical en el tratamiento de las úlceras.

“Estamos de enhorabuena. El trabajo de Marshall y Warren era merecedor de este premio desde su publicación en los años 80 en Lancet”, subrayó Monés. “El problema inicial del descubrimiento de esta bacteria fue el convencer a los expertos de que una enfermedad como la úlcera, que se consideraba sólo relacionada con procesos erosivos de la mucosa del gástrica y el estrés, tenía que ver con un germen y en consecuencia debía tratarse con antibiótico”, agregó. Así, estos expertos comenzaron cultivando biopsias de las paredes del estómago basándose en que había gérmenes que podrían influir en las enfermedades gástricas. Sin embargo, durante el tiempo en el que usualmente crecen los gérmenes –24 o 48 horas– no obtuvieron resultados.

Sin embargo, tras unas vacaciones en las que se olvidaron unas placas de cultivo, descubrieron que había crecido un microorganismo y comenzaron a investigar este germen que crecía a lo largo del píloro. El mérito de estos investigadores, comentó Monés, no es tanto el descubrimiento como el relacionarlo con la úlcera gástrica y duodenal.

“Hay que insistir en que esta bacteria constituye un modelo muy interesante de infección al permanecer varios años y cronificarse en la mucosa gástrica de los pacientes no tratados”, aseveró Rafael Cantón, microbiólogo del Hospital Ramón y Cajal (Madrid).

“Este descubrimiento supuso una revolución en el tratamiento de úlceras gástricas además de las gastritis –como alteraciones inflamatorias de la mucosa del estómago– y determinados procesos cancerígenos del estómago”, puntualizó.

Prueba de la importancia del trabajo de estos dos investigadores australianos es que en los años 90 se creó un grupo español para estudiar esta bacteria que precisamente hoy presentaba su II Conferencia Española de Consenso de la que Monés es coordinador general. “Es una grata coincidencia”, concluyó.

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