Camerún.- Un experto advierte del riesgo de que los dos “lagos asesinos” de Camerún sufran nuevas fugas masivas de CO2

ROMA, 29 (EUROPA PRESS)

Los dos lagos de Camerún célebres por la alta cantidad de dióxido de carbono que emiten al exterior, el Nyos y el Monoun, podrían volver a causar la muerte de numerosas personas –al igual que ya hicieron hace una veintena de años– si no se toman medidas adecuadas para atenuar los daños “invisibles” que causan a la población las fugas de CO2, según alertó hoy un experto ecologista de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), George Kling, citado por la agencia misionera de noticias MISNA.

Kling dirige a un grupo de expertos que lleva años estudiando los dos “lagos asesinos”. La peligrosidad del lago Nyos, situado en la cima de un volcán y rodeado de un paisaje montañoso de extraordinaria belleza, quedó en evidencia en 1986, cuando sus aguas alcanzaron unos niveles máximos de dióxido de carbono (anhídrido carbónico, CO2), una sustancia que, liberada en grandes cantidades en zonas cerradas o con poca ventilación, puede causar graves problemas de salud e incluso la muerte por asfixia.

El resultado fue la muerte de 1.700 personas que residían en un radio de 26 kilómetros. Dos años antes, un suceso similar en el vecino lago Monoun causó la muerte de 37 personas.

Para impedir que se repitan estas tragedias, un grupo de ingenieros instaló un tubo en Nyos en 2001 y otro similar en Monoun en 2003 con el objetivo de extraer el anhídrido carbónico del fondo de los lagos y distribuirlo por la zona sin causar daños a seres humanos, pero según Kling estas medidas no son suficientes.

El experto, junto a un grupo de estudiosos del Centro de Investigación Geológica de Estados Unidos y del Instituto para la Investigación Geológica y Minera de Camerún, ha sostenido recientemente que los dos tubos “no son suficientes para remover con rapidez el dióxido de carbono”.

A su juicio, se necesitarían otros cuatro tubos para cada uno de los lagos, que deberían ser colocados al ritmo de uno al año. “En 2010, los cinco tubos conductores podrían ser suficientes para que el anhídrido de carbono recupere sus niveles normales”, aseguró.

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