Investigadores de la UJI desvelan por qué el alcohol potencia la memoria que permite reconocer congéneres

Los expertos afirman que el acetaldehído es importante en la capacidad del alcohol para crear adicción

VALENCIA, 15 (EUROPA PRESS)

El equipo de investigadores del Departamento de Psicobiología de la Universitat Jaume I de Castellón ha descubierto que una sustancia llamada acetaldehído, que es producida en el cerebro por la oxidación del alcohol, es la responsable de la capacidad que tiene esta sustancia para potenciar la memoria social que permite reconocer congéneres y, por lo tanto, es importante en la capacidad del alcohol para crear adicción.

El investigador de la Universitat Jaume I y responsable de la tesis doctoral, Héctor Marín Manrique, afirmó a Europa Press Televisión que se ha descubierto que “el alcohol potencia la memoria social, pero que cuando se bloquea la actividad de una enzima que se llama catalasa el alcohol deja de potenciar esta memoria”. De lo cual se deduce, según Marín, que “para que esta potenciación de la memoria social se produzca se requiere un metabolismo cerebral del alcohol y una transformación de esta sustancia en acetaldehído”.

Este investigador ha llegado a esta conclusión después de experimentar con roedores, a los que se les hacía interaccionar y después se evaluaba su memoria. Tras inyectarle alcohol y pasar dos o tres horas, se volvía a provocar la interacción entre los mismos ratones.

De esa manera, se comprobaba si el ratón que estaban estudiando, “recordaba” a su congénere. El investigador comentó que observaron que “el alcohol potenciaba la capacidad del roedor para recordar al otro animal, potenciaba su memoria, y por otra parte, cuando bloqueábamos la conversión de alcohol en acetaldehído en el cerebro a través del bloqueo de la actividad de la enzima catalasa, el efecto sobre la memoria desaparecía”.

Según Marín, los resultados del estudio indican que “el acetaldehído tiene capacidad reforzante”, y que “las drogas se consumen porque tienen capacidad reforzante, refuerzan la conducta que lleva a su consumo”. Asimismo, destacó que dado que tiene esa capacidad reforzante, el acetaldehído sería “una diana importante para abordar los problemas del alcohol y su acción en el cerebro”.

Su director de tesis y catedrático de Psicobiología de la Universitat Jaume I, Carlos Manuel González Aragón, destacó también que cuando se bloquea la transformación de alcohol en acetaldehído también se bloquea “el consumo voluntario” de alcohol de los roedores en el laboratorio. Sin embargo, si se potencia la producción de acetaldehído “el animal bebe más cantidad”.

González Aragón manifestó que la idea es trasladar estas conclusiones al “modelo humano”, ya que a través del bloqueo de esa producción de acetaldehído se podría conseguir que “el individuo cuando bebiera alcohol no sintiera los efectos compensantes o reforzantes”. Así pues, continuó, “podríamos hacer que el individuo cambiara su conducta, no sintiera ninguna recompensa, y dejara de consumir alcohol”.

Por su parte, Marín insistió en que “si la persona no convierte el alcohol en acetaldehído y por tanto no experimenta ese refuerzo, sería menos probable que siguiera consumiendo alcohol”, aunque destacó que se está “todavía muy lejos para hablar de una vacuna del alcoholismo”.

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