Investigadores de Barcelona vinculan el origen de tumores cancerígenos con la división de células madre

BARCELONA, 5 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Instituto de Investigación Biomédica del Parque Científico de Barcelona han demostrado en un estudio que el origen de algunos tumores se podría encontrar en la división de las células madre, según informaron hoy fuentes del Parque Científico.

El trabajo, dirigido por el investigador Cayetano González, se ha centrado en el estudio de la división celular del neuroblast, la célula que derivará en neurona, en modelos de mosca “Drosophila”. Los resultados de esta investigación fueron publicados ayer en la edición “on-line” de la revista científica “Nature Genetics”.

De la división del neuroblast, salen dos tipos de células, una más grande que es idéntica a la célula madre y que se mantendrá almacenada para crear más células, y una más pequeña que se diferenciará en neurona o glia.

En este proceso, la célula madre se vuelve asimétrica y agrupa determinadas moléculas, incluyendo unas proteínas, llamadas Miranda, Prospero y Numb, en la zona donde empezará a formarse la célula especializada.

Según González, “la asimetría proporciona la nueva célula con moléculas que se necesitan para iniciar nuevos programas genéticos que le dicen en que se tiene que especializar”. “Nuestro estudio investiga qué pasa cuando se interviene en el proceso de localización de estas moléculas”, señaló.

Otro investigador del grupo Emmanuel Caussinus creó neuroblastos con alteraciones en unos genes específicos encargados de que la proteína Miranda y otras moléculas que se encuentran en las células madre lleguen al lugar correcto.

“No obtuvimos nunca más neuroblastos normales ni ninguna célula idéntica a la madre capaz de formar parte del nervio, y en lugar de esto, encontramos tumores”, explicó Caussinus.

Asimismo, cuando estas células alteradas fueron trasplantadas dentro del abdomen de las moscas, rápidamente se vio que el tamaño de la muestra se multiplicaba por cien, las células invadían otros tejidos y se morían.

“El tumor que crecía llegaba a ser inmortal, podía ser nuevamente trasplantado a nuevos huéspedes durante años, generación a generación, con efectos similares”, indicó Caussinus.

Los resultados del estudio muestran como la pérdida de función de algunos genes que controlan el destino de las células que salen de la división de las células madre embrionarias puede ocasionar una proliferación descontrolada, desencadenando una seria de acciones que trastocan el equilibrio celular en un sentido general y convirtiéndose en tumor cancerígeno.

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