Investigadores de la Hispalense proponen un ensayo clínico con cannabis sobre enfermos de parkinson

SEVILLA, 5 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Departamento de Neurobiología de Opiáceos y Aminas Biógenas de la Hispalense han demostrado en animales cómo el uso de derivados del cáñamo podría ser efectivo en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, motivo por el que comunicaron al programa Andalucía Investiga su intención de llevar el experimento a la fase clínica en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla.

En un comunicado remitido a Europa Press, el programa de estudios dependiente de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa informó hoy de que “estos resultados prueban que la acción de bloqueantes del sistema cannabinoide endógeno con derivados del cannabis sería efectiva en el tratamiento del Parkinson avanzado”, una línea de investigación que abre la puerta a terapias capaces de mejorar la actividad neuronal en afectados por esta enfermedad.

Según explicó el director de este grupo del Departamento de Fisiología Médica y Biofísica de la Universidad de Sevilla, Emilio Fernández Espejo, el hallazgo partió de la evidencia de una estrategia cannabinoide endógena en el seno del aparato nervioso humano “que utiliza sustancias parecidas a los derivados del cáñamo que, como se sabe, tienen una acción bloqueante en el sistema nervioso humano”.

Esta aseveración hizo susceptible el uso de dichas sustancias como herramienta terapéutica a partir del conocimiento de los mecanismos a través de los cuales trabajan los cannabinoides endógenos.

Según el investigador, nuestro sistema cannabinoide libera una sustancia, la canandamina, que actúa sobre unos receptores localizados en el cerebro llamados CB1, cuya acción juega un papel modulador en la liberación dopaminérgica. Este proceso empeora por causa de males degenerativos como el Parkinson y el nuevo estudio “demuestra cómo la manipulación de los citados receptores podría ser beneficiosa para mejorar la comunicación neuronal”.

Como indicó Fernández Espejo, existen dos tipos de cannabinoides, agonistas y antagonistas. Los primeros son estimulantes, mientras que los segundos bloquean ciertas funciones biológicas. En este sentido, el investigador puntualizó que “es importante matizar que los derivados cannabinoides de los que nos servimos son antagonistas y, al contrario de los agonistas, carecen de potencial adictivo, se puede decir que son más inocuos”.

Los promotores del estudio, integrados en la red de trastornos adictivos del Instituto Carlos III, buscan ahora financiación para llevar a cabo un estudio clínico con el que experimentar sobre pacientes los buenos resultados obtenidos en ratas, ya que “aunque cuentan con los pacientes y la disposición del Hospital Virgen Macarena, no disponen de capital para adquirir el principio activo”.

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